Y yo ya en la comisión de Filosofía (incluida
en INTERPRO) había expuesto dos formas de comportarse la filosofía: la esencial
(basada en detallar y describir las esencias y la existencial basada en
experiencias vivenciales; y estaba precisamente frente al relato de una experiencia
vivida por Cristo con una mujer que encubría su sufrimiento, pero necesitada de
ser ayudada.
Este
tema Freud también lo aborda en su obra del año 1914, Recuerdo (la toma de conciencia), Repetición
(el retorno por la memoria, a la experiencia vivida) y Trabajo Elaborativo, consistente
en trabajar durante mucho tiempo y en diferentes contextos, dentro y fuera de
la experiencia analítica, las experiencias displacenteras acumuladas en el
transcurso del tiempo.
Y sino recordemos aquello que nos relata
el mismo Freud de aquellos médicos que
al principio de su obra venían a comunicarle que pese a haberle a los pacientes
encontrado un sentido a su sintomatología no se veían libres del mal que los
acosaba. Aquí Freud comprueba que la experiencia analítica debe ser larga; llevándola
a la consciencia y repìtiéndola hasta llegar
a desgastar las experiencias traumáticas. Y era precisamente lo que yo venía
haciendo con mi ingreso a la espiritualidad existencial del Evangelio. Fue así
que la calma volvió a mi y desde entonces pude volver a continuar mi obra para
ustedes, interrumpida.

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