viernes, 13 de septiembre de 2013

13 de setiembre

Y yo ya en la comisión de Filosofía (incluida en INTERPRO) había expuesto dos formas de comportarse la filosofía: la esencial (basada en detallar y describir las esencias y la existencial basada en experiencias vivenciales; y estaba precisamente frente al relato de una experiencia vivida por Cristo con una mujer que encubría su sufrimiento, pero necesitada de ser ayudada.
         Este tema Freud también lo aborda en su obra del año 1914,  Recuerdo (la toma de conciencia), Repetición (el retorno por la memoria, a la experiencia vivida) y Trabajo Elaborativo, consistente en trabajar durante mucho tiempo y en diferentes contextos, dentro y fuera de la experiencia analítica, las experiencias displacenteras acumuladas en el transcurso del tiempo.

         Y sino recordemos aquello que nos relata el mismo  Freud de aquellos médicos que al principio de su obra venían a comunicarle que pese a haberle a los pacientes encontrado un sentido a su sintomatología no se veían libres del mal que los acosaba. Aquí Freud comprueba que la experiencia analítica debe ser larga; llevándola a la consciencia y repìtiéndola  hasta llegar a desgastar las experiencias traumáticas. Y era precisamente lo que yo venía haciendo con mi ingreso a la espiritualidad existencial del Evangelio. Fue así que la calma volvió a mi y desde entonces pude volver a continuar mi obra para ustedes, interrumpida.

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