viernes, 26 de noviembre de 2010

Sobre abordar la Espiritualidad III

COMPARACIÓN ENTRE LA MEDITACIÓN TRASCENDENTAL HINDUISTA Y LA MEDITACIÓN TRASCENDENTAL CRISTIANA.

Referencias:
MTH Meditación Trascendental Hinduista.
MTC Meditación Trascendental Cristiana (en realidad judeo-cristiana)

Para terminar haré una síntesis comparativa entre la MTH, la MTC y la que propongo desde el psicoanálisis.

Para la primera comparación entre la MTH y la MTC propongo la lectura del opúsculo del carmelita descalzo (“Contemplative Meditation for all. How to do it”. By Father Matthew O.D.C. London. 1979 - la que me puede ser solicitada, dado que no creo que se consiga en la Argentina) e igualmente la Introducción a la Filosofía de Jacques Maritain del Club de Lectores de 1944. Buenos Aires.

De la primera lectura se extrae que en el hinduismo se propone utilizar como mantra, una palabra o proposición determinada. Se lee en el librito del carmelita descalzo: “Mantra es del sánscrito e indica una palabra o frase, o simple pensamiento no expresado en palabras, o un cuadro pictórico evocado, no examinado en detalle. Si se trata de una palabra o frase se la debe repetir constantemente en la mente sin pensar acerca de su significado; es importante tener en cuenta esto último. Se la retiene en la mente con el fin de aquietar la imaginación. Es algo propuesto a la imaginación para aquietarla. Tiene una clase de efecto hipnótico o de efecto paralizador sobre la imaginación. En este estado una persona de ninguna manera cae en un estado hipnótico”.
Una vez evocado el mantra, no se le debe prestar atención, sino más bien esforzarse por desprenderse de él (en psicoanálisis diríamos, descatectizarse de él).

Como psicoanalista, pienso que hacer esto es opuesto a lo propuesto por Freud; hacer consciente lo inconsciente, que consiste en dejar la imaginación libre y permitir el acceso a la consciencia de todas las evocaciones que surjan, sin ofrecer resistencia a ninguna. Esto es para Freud, la forma de llegar a prácticamente “vaciar” el inconsciente reprimido o, por lo menos, si el rechazo no fue originalmente tan enérgico, de enviar los contenidos conscientes al pre-consciente. Esta defensa es conocida como supresión (o sofocación como la traduce Etcheverry en la versión freudiana de la Editorial Amorrortu).

Hacerlo (para que permanezca reprimido o simplemente suprimido) es exponerse a incrementar el potencial del inconsciente, el cual buscará canalizarse en cualquiera de las tres áreas de la conducta (mente, cuerpo o relaciones sociales), en perjuicio del bienestar personal.

La diferencia entre la MTH y la MTC, es que en la segunda se utilizan como mantra, ideas, pensamientos o reflexiones, tomadas del acervo bíblico y doctrinario de la religión judeo-cristiana (por ejemplo, temas por mí utilizados: el del crisol del libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento, pasajes y parábolas evangélicas, etc. etc.).

Quien lea el librito del carmelita descalzo verá que este último lo que hace lo toma del hinduismo y lo recomienda para “vaciar” la mente y así autocontrolarse.

Mi proceder, llevado por el psicoanálisis, es opuesto en cuanto a la forma de tratar las ideas o reflexiones evocadas, pero de igual contenido que los del carmelita.

Se somete el mantra (si se quiere seguir utilizando esta palabra), al trabajo elaborativo (“working throught”), o sea, a dejar entrar en la consciencia todas las evocaciones procedentes de contenidos tomados de reflexiones anteriores o surgidas en el momento de la contemplación.

Como dice el mismo Freud se las deja transcurrir libremente entrechocando o combinándose unas con otras hasta desgastarlas. Freud acá habla de “olvido”, pero con la salvedad que quedarían almacenadas para ponerse al servicio de nuevas evocaciones y obtener más avances en el conocimiento. Junto a esa actitud cognoscitiva se da paralelamente la entrega al forjador (Dios) de la energía (placentera o displacentera) adjunta a las ideas y reflexiones.

Como se ve, las dos primeras son metodologías excluyentes y la mía incluyente y resolutiva. El peligro de las primeras es que aumentan el caudal (volumen) del inconsciente reprimido dejando al aparato psíquico expuesto a incrementar actividades innecesarias, en la mente, el cuerpo y las relaciones sociales, superfluas, parásitas, perturbadoras; con características neuróticas o aun psicóticas (caso de los delirios y alucinaciones).

Tener en cuenta que la temática evocada en los mantras es motivada por razones personales inconscientes que determinan asociaciones de ideas, que una vez rechazadas (neurótica o psicóticamente) serán la razón energética para arrastrar al aparato psíquico a distintas perturbaciones que empeorarán las condiciones psíquicas del que recurre a la meditación trascendental. En cambio, en la resolutiva que propongo el caudal energético se resolverá desde que libera mente, cuerpo y relaciones sociales de cargas superfluas y hasta nocivas. En sentido sobrenatural (teológico) pone a disposición del creador energías psíquicas y espirituales que Él emplea en la creación que trasciende de nosotros (estamos rodeados de creaciones hasta descomunales y anteriores a la existencia del hombre mismo); cuando el hombre aparece sin duda aumenta el acervo creativo enriqueciendo la creación (con el pensamiento conceptual que lo caracteriza).

De manera que estamos frente a la posibilidad de elegir entre:
- un método liberador y sanador.
- un método obstructivo y patogénico (enfermante).

viernes, 19 de noviembre de 2010

Sobre abordar la Espiritualidad II

Reanudando el cuarto punto de la anterior publicación, he leído en estos días, en un artículo en Internet, y así hay varios, que en sus investigaciones, el doctor Herbert Benson, profesor de medicina de la Universidad de Harvard, determinó que practicar la meditación trascendental budista contrarresta los mecanismos cerebrales que se asocian con el estrés.

De ahí la importancia de abordar el tema de la Espiritualidad.

Para eso en este blog vamos a trabajar algunos conceptos básicos de la Meditación trascendental budista, para seguir desarrollando y profundizando en el tema:

Meditación Trascendental Budista: a la que considero meramente DERIVATIVA. Es decir, contraria al Psicoanálisis cuya finalidad es ELABORATIVA. El budismo como una filosofía y no una religión. La considero meramente derivativa porque deja sin resolver la ansiedad de fondo, la que puede entonces desplazarse a cualquiera de las tres áreas de la conducta (I de la mente, II del cuerpo y III de las relaciones sociales).

Mantra: es una palabra de origen sánscrito que se traduce como mente y liberación, de ahí se dice que un mantra es un instrumento para liberar la mente del flujo constante de pensamientos que la confunden.
Un mantra puede ser una sílaba, una palabra, una frase o texto largo, que al ser recitado y repetido va llevando a la persona a un estado de profunda concentración.

OM: Sílaba sagrada. Deriva del Brahmanismo. Pasa al budismo y después al Lamaísmo, budismo tibetano. De acá el Dalai Lama tan consultado.
El Om es el símbolo de lo esencial en el hinduismo. Significa unidad con lo supremo, la combinación de lo físico con lo espiritual. Es la sílaba sagrada, el primer sonido del Todopoderoso, el sonido del que emergen todos los demás sonidos, ya sean de la música o del lenguaje. El "OM" también es el todo y la nada. Simboliza el divino Brahman y el universo entero. Om es también la forma sonora del Atman (alma, o dios).

Chakra: Según el hinduismo y algunas culturas asiáticas, los chakras son seis o siete centros de energía (invisible e inmensurable) situados en el cuerpo humano.

Atman: (T 3 del Diccionario “Clarín”): En sánscrito significa: “aliento”. Proviene del brahmanismo. El hombre se desarrolló a partir de la “fuerza del aliento” como principio vital del ego eterno y divino del hombre. Igual al alma del mundo (Brahma). De aquí la transmigración de las almas y el eterno retorno. Creo que en alguna parte he relacionado el Brahma con Dios eterno (La Madre) y a Atman con esa misma eternidad en el mismo Atman de cada hombre (Objeto Interno). Recordar que en la Psicología Analítica el niño nace inmerso en una energía psíquica (la madre misma) y con el tiempo la asimila a sí mismo en el logro de su individualidad, aunque siempre conectado con esa energía original que lo rodea.

Maya: lo irreal, lo ilusorio (la realidad). Ver a Maritain. El brahmanismo, habla de lo irreal de lo considerado real. Freud, al respecto, hay un momento que considera como lo psíquicamente importante a lo inconsciente. Después se desdice porque se da cuenta que él mismo nos había enseñado, que al consciente llegan los derivados del inconsciente, y a través de los cuales podemos llegar a conocerlo. En mi Obra en su momento me referiré a la colateralización, en mi caso es equivalente a un by-pass.

Oyendo misa en la Catedral Católica de Westminster (no confundir con la Abadía, más antigua, que es protestante), encontré un folleto escrito por un contemplativo que se refería a la “Meditación Trascendental Cristiana”, me entusiasmó mucho. Pero después de leerlo, desengañado, llegué a la conclusión de que cae en lo mismo que la meditación budista: terminaba siendo derivativa. Se trata de repetir una jaculatoria, una palabra. Pero así no resuelve las ansiedades inconscientes responsables de las manifestaciones que sí se expresan en la consciencia en base a ideas melancólicas, depresivas, fobias, etc.

En la próxima publicación referiré los Mantras que se podrían utilizar en la meditación trascendental cristiana. He recorrido varios textos para ello, los cito, para que los puedan trabajar ustedes:


Maritain. Introducción a la Filosofía.
Filosofía budista: Pág. 16: El brahmanismo Indio.
Pág 22. Budismo
t III Cap I. Religión. Pág. 104
El hijo pródigo. Pág.136 – ver t II: en digital pág. 155
La prostituta del banquete de bodas. Pág.139 – Ver tIII:158 libro digital
“A mi me llega mucho el encuentro de Cristo con la prostituta del pueblo... Ver t:III:139) También el delincuente que muere junto a la cruz. Ver t III pág. 141.
La samaritana del pozo de Jacob. Pág. 142.Ver t III: del libro digital 161
Pedro que lo niega y después llora.Pág.141 (ver t III:160 libro digital)
Del t XXXIV pag.23 del libro en papel. Igualmente la contratapa del t XXXIV.

Por el momento tendrán que tener los libros en papel que me los pueden solicitar. Por que los otros no están en la biblioteca de la APA todavía. Recomiendo igualmente la lectura de mi tomo XII titulado: “La religión para el tercer milenio” (cuadernillo de INTERPRO). Y los tomos: t XXXII: “Psicoanálisis y Religión Tercer milenio”; t XXXIII: “Integración autobiográfica de cuerpo, mente y espíritu”. De este tomo lo único que saqué para configurar la meditación trascendental cristiana, es ese pasaje extraído del Antiguo Testamento (buscar el autor, es aquello de que “Dios creó al hombre inmortal”. Buscarlo en la pág.34 del cuadernillo digital. Recordar que esa fue mi meditación cuando fui atropellado por el auto en French y Puwyrredon y me sirvió para unirme al Dios también inmortal. El t XXXIV: “Entrevistas teológicas. Psicoanálisis y espiritualidad”; t XXXV: “Espiritualidad”.

Buscar también en las epístolas de San Pablo la relación entre el cumplimiento de la Ley y la fidelidad a Dios (también algo así creo que leí en Jeremías sobre que No importa tanto cumplir la Ley como ser fiel a Dios). Epístola a los romanos. 3,21 y 4 y sigs.

La Ley cuenta menos que serle fiel a Dios. Cap.18 de Jeremías. Se titula La casa del alfarero en la Biblia Latinoamericana, Pag, 719

viernes, 12 de noviembre de 2010

Sobre abordar la Espiritualidad

Hay algunos elementos en la historia de mi vida que me llevaron, y aún me llevan, a darle importancia a la espiritualidad en psicoanálisis no obstante el ateísmo que prevalece en él y hasta en el mismo Freud.

Creo ya haber insistido, en su momento, en que hay cinco elementos básicos que ya venían siendo la causa de una tentación a abordar el tema: Mi formación religiosa muy intensa, pre-analítica, y que incluso he llegado a darme cuenta, y ustedes lo saben, que esa forma de manejar la espiritualidad en mí, ha sido un factor importantísimo en mi lucha por la salud mental conquistada en el análisis de muchos años, que luego se convirtió en autoanálisis, y que prosigue en el hecho de ejercer el análisis clínico y la docencia, que serían el grado de maduración mental que ha permitido llegar a mis 85 años estando muy bien desde le punto de vista psíquico. Cuando a los 33 años antes de analizarme caminaba hacia un precipicio. Sobre esto ustedes saben, así que no lo voy a repetir.

El segundo es la lectura de Víctor Frankl que fue un psiquiatra mal visto en general por el psicoanálisis y, como ya les he dicho a ustedes en otras obras, me llamó mucho la atención que él dijera, teniendo experiencia personal sobre el tema, que sólo sobrevivían en los campos de concentración, donde él mismo estuvo, aquellos que tenían un sentido espiritual de la vida, y además me apasiona esa idea que él introduce de encontrarle un sentido, (supongo que hasta trascendente), a la vida humana en todas sus manifestaciones, en la salud y en la enfermedad.

El tercer factor que me determinó. y que no me he cansado de repetir, es la confesión del Capitán Rómulo Nazar, y el grupo puede dar testimonio de que sucedió en una de nuestras reuniones, de que él salvó un buque de gran envergadura en un gravísimo temporal en el triángulo de las Bermudas, porque como le confesó a media voz a su segundo en el mando, en el momento culminante de la tempestad, consideraba que iba a poder salir de esa situación de peligro solo gracias a su unión con Cristo. Me conmovió tanto que alguien de la calidad moral de un capitán de su envergadura hablara de algo que para el vulgo es cosa de viejas beatas.

Y el cuarto es la insistencia con que vienen saliendo varios artículos que sigo con mucho interés en La Nación acerca de las investigaciones llevadas a acabo por calificados investigadores médicos de Harvard de proponer la asistencia espiritual de los enfermos. Pero lo que me movió a pensar sobre el tema es que ellos para realizar su investigación de espiritualidad (especificando: la meditación trascendental) recurrieron al Dalai Lama, un líder religioso budista. Y fue allí donde me dije: “Si nosotros tenemos un acervo de formación heleno-judeo-critiana tan rico no necesitaríamos sino ver de exhumar del olvido en que tienen las ciencias el uso de la espiritualidad, que ha sido dejada de lado muchas veces por considerarla reñida con las ciencias”. Esos descubrimientos que verificaron que efectivamente el abordaje espiritual beneficiaba a los enfermos.

Por la época en que yo tenía más interés en este tema, en una visita casual a Londres, y por concurrir a misa a la Catedral Católica de Westminster encontré en la venta de folletos sobre temas religiosos un cuadernillo que aun conservo escrito por un contemplativo que se titulaba “Meditación trascendental”(Que así se titula la budista) pero “de orientación judeo-cristiana”.

El quinto, por lo que leí en La Nación en un artículo muy breve acerca de aquel periodista que le preguntó al gran Einstein por qué siempre estaba averiguando o investigando sobre el origen de la física y él respondió: “porque quiero averiguarle los secretos al viejo” y aclara el periodista que se debía entender lo del viejo como tratándose de Dios. ¿Y no es acaso también ese mi mayor interés?