viernes, 6 de septiembre de 2013

6 de setiembre

Este “Proyecto de una psicología para Mejorar las Condiciones de la Vida Humana”, sería una segunda manera de publicar el Blog en curso, en forma de mis aportes para enseñar a la población una manera de entender la vida humana gracias al psicoanálisis
Considero una obligación de mi parte, dejar por escrito lo que en el curso de mi vida he aprendido y que vale la pena transmitir a los conocimientos del hombre actual (la estructura-anatomía  “hardware” y fisiología-funcionamiento “software” de la mente humana).
Mi formación marca mi capacitación para abordar el tema del destino humano (para un cristiano se trataría del Creador y de la Creación en su totalidad) 
¿Será meramente casual que mi nacimiento, sea un 22 de mayo, y precisamente un día así de 1810, dentro de nuestra histórica semana de mayo, en que los habitantes de Buenos Aires, pedían un Cabildo Abierto, porque, según decían “el pueblo quiere saber de lo que se trata”?,  ¿Y no ha sido siempre mi evolutiva inquietud, querer saber de qué se trata la vida humana, cómo y para qué fuimos creados?.

Quiero interrumpir un momento, para describir una experiencia bastante traumática que me conmovió,  en el intervalo de estar construyendo estos blogs.
         Sucedió que mi hija Ana (councelor) me pidió que la ayudara porque necesitaba leer Más Allá del Principio del Placer, una de las obras centrales en los más o menos cuarenta años que le tomaron a Freud concebir y escribir su obra total (XXIV tomos en la Standard Edition) traducida al inglés por James Strachey un psicoanalista inglés de los primeros, que viajó a Viena para hacer su análisis y traducir al inglés la obra original de Freud en alemán.
         Decidí utilizar la que figura en el t I de la Bibloteca Nueva traducida al español por López Ballesteros, la cual había yo estudiado al formarme en APA como psicoanalista. Aclaro que casi todas las obras traducidas al español fueron por mí corregidas de la mencionada obra de Strachey, que fue llevada a cabo junto a Freud,  con el agregado en cada una de ellas al comienzo, de unas notas del editor muy valiosas y notas al pie, escritas por el traductor y puestas junto a las notas propias del mismo Freud.
         Tal hecho, el pedido de mi hija, me remontó a casi veinte años atrás en la época que me hallaba sumergido en la formación de la psicología profunda de Freud y apartándome cada vez más de mi arcaica formación espiritual judeo-cristiana.
         Tener en cuenta que en el momento de darse esta actual crisis en mí, estaba llegando a la culminación de mi retorno a la espiritualidad pero esta vez apartándome de la religiosidad anterior. En este momento presente había tenido la necesidad de contar con un reforzamiento de una metodología muy certera dado que estaba pasando por una nueva gran crisis esta vez proveniente de sucesivas fracturas entre ellas de ambas caderas, que me precipitaron nuevamente en un peligro de desestabilización física y psíquica, muy marcada. Es entonces que llego a cubrir mi propósito, al concebir mi Meditación Trascendental Judeo-Cristiana (variedad RM – t XXXVI). Como consecuencia de tal cambio en mi formación global (psico-social y espiritual) enfrento con mucha eficacia el nuevo “tackle” que me acosaba, justamente cuando vuelvo, por el pedido de mi hija, a las fuentes de mi formación psicoanálitica que habían cambiado para bien mi vida anterior y completado lo que actualmente llamo “nacimiento psicológico”. Y hete aquí que encuentro que no lograba armonizar la obra de Freud, a partir de la mencionada de 1920, con la que había alcanzado en mí, con el agregado de la espiritualidad, siguiendo el consejo de los investigadores de Harvard de recurrir a la espiritualidad en todo de tipo enfermedades.  
         Sentí que se me derrumbaban todas las defensas y técnicas necesarias para vencer la angustia. Pero ya al día siguiente comprobé que no estaba errado en mi camino y que la psicología freudiana igual que la teología judeo-cristiana coincidían en su esencia (ver mi t XXXIII donde logré confeccionar un cuadro que termina homologando ambas disciplinas).

         Ya el título de la obra de Freud, Más Allá del Principio del Placer, es sugestiva de que hay algo que debemos tener en cuenta para alcanzar la experiencia de bienestar. Quizás el mismo Freud no advertía conscientemente que ya veinte años atrás, en su obra cumbre, describiendo la psicología de los procesos mentales (cap. VII de Interpretación de los Sueños de 1900), había descubierto que era necesario repetir en la mente tanto consciente como inconsciente las experiencias dolorosas y para llevar la angustia a una debilitación, para retener en el preconsciente el proceso que las llevó al desgaste, en condiciones de ser recapturadas en otras ocasiones en que se repitiera nuevamente una experiencia displacentera que ya había sido resuelta con anterioridad, y almacenada la forma de resolverlas. Y es aquí que descubro que el “mantra” (ver mi tomo dedicado a la Meditación Trascendental Cristina, variedad R.M.), que empleo en forma de una experiencia vívida de Cristo con la Samaritana Del Pozo se advierte que para poderla El ayudar, era necesario que la mujer hablara de su angustia (algo como repetirla) para que después El le hiciera entrega de lo que no era otra cosa sino el bienestar.

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