viernes, 30 de agosto de 2013

30 de agosto

De la medicina, la explicación más  segura de mi vocación, porque estaba presente la identificación con mi padre y, algo que después comprendí, porque se parecía mucho al sacerdocio. Al final mi actividad actual se asemeja a la del sacerdote, en cuanto a la asistencia espiritual del prójimo.

Y ahora volvamos al tema del “eslabón perdido”. Siempre me atrajo la filosofía y seguramente incluida la psicología, que tengo entendido es una de las últimas disciplinas desprendidas de la madre filosofía. Y qué decir del psicoanálisis dentro del cual, Freud por primera vez en la historia de las ciencias nos propone una explicación de la estructura y del funcionamiento de la mente. Agregado al componente social, sociológico, ha configurado la totalidad de mis estudios capaces de proponer este proyecto para mejorar, y por supuesto, entender mejor, las condiciones de la vida humana.
Todo esto demuestra mi inclinación inicial y temprana por el punto de vista teleológico (finalista), en mi filosofía de la vida. Encontrar el por qué y para qué de nuestra vida. El enfoque trascendente. El enfoque teleológico fue propuesto por Víctor Frankl, psiquiatra psicoanalista vienés y aparentemente descuidado por el psicoanálisis freudiano.
Luego los otros enfoques: el ontológico-estructural, cómo y de qué estamos hechos. A continuación, junto con la espiritualidad el enfoque ético, qué hace que una persona sea buena y otra mala. Después el enfoque estético, ser lindo o ser feo, y serlo, no meramente lindo o feo, agradable o desagradable, en el sentido meramente estético, sino desde la adecuación de las estructuras a una ordenación adecuada; y esto es flagrante en la medicina que al cabo de los años se guía no solamente por la visión estética sino por el funcionamiento correcto de la dotación estructural y moral del hombre.
Creo entonces que recién ahora puedo entender para qué tantas actividades e inquietudes emprendidas, y dentro de la medicina misma (en mis sesenta años de médico), tantas especialidades en que participara.

Doy un ejemplo: cuando me recibo de médico, a los veinticinco años, comienzo mis actividades como otrorrinolaringólogo, pero desde el inicio, después de atender las patologías convencionales y en el hospital al que concurría, terminaba mi tiempo de trabajo lo antes posible, e ingresaba en el servicio de fonoaudiología adjunto y esto me llevó, desde que concurría a un hospital en el gran Buenos Aires, a tomar contacto temprano con las patologías de las conductas de los niños y en sus actividades escolares y eso debido a que las escuelas cercanas al hospital, derivaban a nuestro Servicio los niños y jóvenes que a ellas concurrían. Todo eso aprendido, mucho más tarde, terminé viéndolo con un enfoque mucho para rico, esclarecedor y holístico, cuando terminé profundizando en la neurología y el psicoanálisis del niño y del adolescente. Incluido con esto apareció la relación entre la madre y el bebé y la profundización de las bases estructurales y funcionales del ser humano: comenzando con el infante, el niño y el adolescente; lo mismo decir para el hombre adulto y su inserción social. 

viernes, 23 de agosto de 2013

23 de agosto 2013

A los casi sesenta años de médico estoy creyendo descubrir porqué en mi historia personal y profesional se han incluido tres áreas básicas, por orden de aparición: la espiritualidad, la medicina y la psicología (más específicamente el psicoanálisis freudiano).
La inquietud espiritual apareció en una época muy temprana mía. No puedo decir que tuve padres particularmente comprometidos con esos principios. Un poco más mi madre que mi padre, el que en aquella época se conocía como un librepensador. Mi madre sí era practicante católica pero sin exageración ni fanatismo e intolerancia. El psicoanálisis muchos años después me ha sugerido algo en ese fervor y firme adhesión a la figura de Cristo: la falta de una relación afectiva cálida y atrayente con mi padre y que ahí haya buscado una compensación.

Esa espiritualidad sólida me fue llevando a una inclinación muy temprana (ya alrededor de los doce años), a tener siempre amistad con algún sacerdote, sin duda que me resultara cordial. Estoy hablando de sacerdotes del clero secular desde que yo en esos años vivía en un pueblo de la provincia de Bs. As., donde mi padre ejercía la medicina. Pero, mas tarde cuando volvemos a Buenos Aires y me anotan en el Colegio del Salvador de los padres jesuitas  “me agarro un fuerte metejón” con ellos y se reabre ahora mucho más fuerte mi temprana vocación sacerdotal. No quiero extenderme más en estos años, pero quiero relatar que al terminar quinto año y hacer unos ejercicios espirituales de San Ignacio, decido renunciar a la idea que me atraía y nunca mas me propuse concretar. Pero quedé para siempre con una gran inquietud por lo sobrenatural y con la modalidad de vida del jesuita.

viernes, 16 de agosto de 2013

16 de agosto

PARA MEJORAR LAS CONDICIONES DE LA VIDA HUMANA UTILIZANDO EL PSICOANÁLISIS Y LA ESPIRITUALIDAD.

Todo empezó, (época inicial) con el envío de los blogs;  distintas razones motivaron la caducidad de las reuniones presenciales del Instituto y reemplazadas por los primeros blogs  digitales (con el uso de la computación). Las reuniones presenciales se iniciaron aproximadamente hacen veinte años; más o menos en 1993.
         Lo que continúo lo hago en una forma más prolija, según el ordenamiento con que se redactó mi página en INTERNET (Instituto Interdisciplinario para Profesionales y Otros) y sobre todo mi t VI que sintetiza en dos partes (una que son aportes a la psicología y la otra lo atingente al Instituto Interdisciplinario  que se fue constituyendo con el paso del tiempo) todos los aportes del psicoanálisis a la psicología clásica y por consiguiente también a la psiquiatría. En este momento ya convencido de la conveniencia de introducir la espiritualidad como paso último en los niveles de estructuración del ser humano.

 

Tengo para enseñar por computadora: mi vocabulario de Freud y de M. Klein, los dos autores básicos en mi formación como psicoanalista. Después mis aportes al psicoanálisis tomando como obra básica mi t VI.
Abordamos, como ya dije, el tema de la  Espiritualidad, tema tan recomendado actualmente, desde la medicina (Harvard. USA),  y extraído de la literatura científica mencionada en los periódicos locales. Casos en que se ha recurrido a las filosofías-religiones orientales. Me he preguntado por qué no podemos hacer otro tanto a partir de nuestra espiritualidad occidental y cristiana, sin descuidar la importancia de la oriental mencionada.
Recomendable mi página de INTERNET la que se basa en mis conocimientos psicoanalíticos, provenientes principalmente de los vocabularios de Freud y M. Klein y del aporte de numerosos autores contemporáneos.
Fue mi inquietud inicial ver como se podría llegar al lector interesado en los distintos aspectos de la enseñanza de todas estas disciplinas.                 

Aconsejo, por tanto, mi página en español de INTERNET. “El eslabón perdido” es la psicología analítica, que vienen a ser los descubrimientos de Freud que configuran una anatomía y una fisiología de la mente. Cómo está estructurada y cómo funciona.

viernes, 9 de agosto de 2013

9 de agosto

Esto supone aceptar nuestra “maldad” (como el displacer en Más Allá del Principio del Placer) y luchar por mejorar nuestras condiciones de vida (cuerpo, mente, sociabilidad y espíritu), adecuándonos al diseño, para cada uno de nosotros, propuesto por el arquitecto  (Dios) al que le ofrecemos nuestra energía (pulsiones de vida y de muerte) para que El realice la obra de la Creación.

Primero (Freud) habló de instintos de vida y muerte, después abandonados a la vida biológica (cuerpo-soma) siendo reemplazados por el de pulsiones tratándose ya, como dice M.Klein, de experiencias (las sentidas y vividas como buenas y malas). 

viernes, 2 de agosto de 2013

2 de agosto de 2013

¡A trabajar entonces! y seguir en la meta del bien: “mejorar las condiciones de la vida humana”. Y aquí es donde se pone más de manifiesto nuestro papel de compartir la misma suerte creativa, el “crear-con”, ser consortes, y estar atados al mismo yugo esforzado del avance creativo (el “divinae consortes naturae”, que traducido sería “somos cónyuges, consortes, partícipes de la naturaleza divina), de San Pedro en la segunda de sus epístolas, como nos lo enseño el sociólogo, que es nuestro compañero de trabajo, Luis Mario Zuran. Como cónyuges estaríamos atados al mismo yugo de la Creación y como consortes correríamos la misma suerte del Creador.


En realidad por naturaleza (constitución) no somos malos, sino proclives al desvío, a descarrilarnos), pero debemos, para responder al diseño del alfarero (Dios) averiguar cómo debe conducirse (anatomía y fisiología) nuestro cuerpo, ídem nuestra mente (psicología) y también nuestras relaciones sociales y la espíritualidad (el pneuma, aire, espíritu), alcanzada en base a un proceso de sublimación).