sábado, 27 de octubre de 2012

Transición entre la primera y la segunda parte de nuestro blog


Me referiré a las consideraciones que se
pueden evocar antes de iniciar la segunda parte que se ocupará del tema de mejorar la condiciones de la vida humana.
Ante todo intenté resumir en mi libro II sobre la creación de la mente humana desde el punto de vista psicológico (t II:193). En la parte final, espiritualidad, de mi obra trataré de hacer otro tanto con nuestro origen desde la trascendencia sobrenatural.

Como un aporte de ciencia ficción. El hombre de las cavernas consistiría ya en macho y hembra (evolucinando a varón y mujer).
La mujer permanecería en la caverna y el varón salía para separarse del “ser” (lo femenino) y para buscar alimentos. La mujer quedaba sola con la o las crías. Si el macho no venía con alimentos de afuera, consumiría su leche para alimentar el bebé y se alimentaría ella y los críos con bichos, gusanos, etc. que habitaban la caverna. La grasa natural de las nalgas femeninas eran depósito de lípidos que si continuaba sin venir el macho, se aprovechaba la capacidad biológica de la mujer de ser proveedora, desde esos lípidos almacenados, de hidratos de carbono y proteínas, etc. El macho que se fue, volvía para la procreación, reencuentro con su “ser" femenino perdido y la relación que tuvo con la madre (socialización). La buscaba y la abandonaba (el “fort”-”da” del nieto de Freud en el fútbol del futuro) logrando así la formulación del concepto, re-presentando como imágenes  abstractas todos los atributos del objeto pero siempre identificado con algo real del mismo. Ejemplo: al evocar el concepto gato, representarse todos  sus atributos  pero a su vez siempre teniendo presente  el gato real que conocemos. Ese estar y no estar, tener y no tener,  en la base del origen de la simbolización, basada en la identificación.
Al vivir bien la relación con la mujer, en el vínculo original con la madre, lo internalizaba y,  como dice Hanna Segal “los aspectos reparados del objeto se instalan en la mente como símbolos”. Se trataría del origen de la mente, manteniendo la reminiscencia de la trascendencia sobrenatural con el Creador (ver Espiritualidad) y natural con los padres. Se alcanza: la estructuración del esquema corporal, de la mente, del espíritu y la socialización, atributos distintivos del hombre ya evolucionado, actual.
Desde que Sócrates, pese a los miles de años transcurridos, estaría más cerca del “Homo sapiens” (que ya pensaba), el hombre de las cavernas, el cavernícola. el troglodita, el cual podríamos relacionar con el hombre de Platón criado en las sombras. Tales sombras para mí deben ser el primer hecho posterior a la salida del narcisismo, la indiscriminación original.
Se iniciaría la vida psíquica del hombre, y la sombra originalmente representaría el propio “self” y después la presencia de otro,  el prójimo. Internalizadas esas primeras sombras constituirían las “imagos”, precursoras de las imágenes, que ya caracterizan el hombre pensante. Al salir de la caverna y ver la luz, se reemplazarían las sombras y se iniciaría la discriminación con otros (si se trataba de las mujer, con el hijo o el hombre; en el caso de éste último, con el hijo, la mujer y los otros congéneres con los que ya llevaría a cabo tareas, esbozos del futuro trabajo).
Se habría alcanzado la discriminación endopsíquica e interpersonal, acompañado del juego (las pinturas rupestres por ejemplo) y después el lenguaje (como en la evolución del “fort y el da” del juego con el carretel del nieto de Freud). 

lunes, 15 de octubre de 2012

PRÓLOGO . GENERALIDADES

 Inicio esta pretenciosa parte (parte I) de mi obra, y la llamo así porque tiene la pretensión de con ella contribuir a mejorar las condiciones de la vida humana.
         Pensemos en los dos grandes hombres que han cimentado nuestra vida humana y nuestra cultura; Cristo hace seguramente dos mil años como se cree y Freud del que sí tenemos la certeza de que empezó su Obra en el ámbito de la psicología, hacen cien años.
         No olvidemos, si nos vamos para más atrás, la filosofía de los griegos; Sócrates (470 años AC) y sus seguidores. Y antes aún se puede citar el Código de Hammurabi de los babilonios, que representa el primer conjunto de leyes; la más antigua encontrada (1760 años AC). 

El primero (Cristo) nos dio la certeza de la obra, en nosotros, del Creador (Dios) que se venía conociendo, pero al redimirla la certificó como creíble y poder confiar en nosotros mismos, la eficacia de la Creación y especialmente del porqué de la nuestra. Como dice San Pedro llegamos a ser “cónyuges, consortes y partícipes” en la obra de la Creación y San Pablo que somos cocreadores y corredentores en la obra de la Creación. Poco a poco fue capturada por la teología que conocemos y lamentablemente severamente deformada. Tomemos como ejemplo el caso de lo que sucedió con los griegos que practicaban la voz del pueblo y las características de la tal voz del pueblo, que actualmente está apareciendo en nuestra cultura, primitivamente era la “eclesía”, que es la palabra griega que la designa. Esa palabra se fue cambiando y también degradando cuando se transformó en lo que hoy en día conocemos como la iglesia o lugar donde se practican los cultos y demás supuestas conexiones con el Creador.
         Probablemente tienen que volver a transcurrir otros dos mil años para que mejore notoriamente nuestra especie. O quizás menos porque ya llevamos la identificación con la heleno-judeo-cristiana anterior.
         De manera que quien conozca y esté identificado con la doctrina freudiana y la cristiana lleva una delantera que creemos dará  sus frutos más adelante.
         Me lanzo entonces a tratar de sintetizar la doctrina judeo-cristiana y el cambio operado en nosotros por Freud.

         Quizá esos cien años de Freud permitirán abreviar el tiempo para convencernos de su doctrina, pionera en describirnos la estructura de la mente humana y sus deformaciones y posibilidades de cambio.

Eso sí, creo que necesitamos seguir formándonos dentro de la doctrina cristiana y en mayor o menor grado en el pasaje por el análisis personal en cualquiera de sus formas (grupal o individual) según la intensidad y calidad de la problemática que tenemos que modificar.

Y esta es mi pretensión: hacer conocer o clarificar ambas doctrinas para lograr la integridad somato-psíquica, espiritual y social del ser humano para que llegue a ser un mejor padre y una mejor madre (“suficientemente buena” como dice Winnicott). Agregando las modificaciones de la Educación y la escuela y cualquier tipo de formación individual, educacional, laboral, social etc. etc.

De manera que no pretende ocupar el lugar aún de la formación espiritual convencional y lo mismo decir para la educación y la escuela (¡recordemos que la primera influencia sobre nosotros llegó después de dos mil años¡)

Hechas estas someras aclaraciones prosigamos nuestro trabajo con fe (estructura), esperanza (confianza de que perdure y se enriquezca en el futuro) y caridad (amor, energía que generamos y con la que participamos en la Creación del último eslabón en el logro de la misma: la abstracción, la conceptualización y el lenguaje, atributos distintivos de nuestra mente)