viernes, 19 de julio de 2013

19 de Julio

Hecha esta aclaración me atrevo a pensar, como antes en Espiritualidad lo demostré, que el Creador (o mejor dicho, la Creación) hecha manos del hombre, como colaborador dotado de los atributos más elaborados, al aportar, el lenguaje, la abstracción y la conceptualización; así como verlo también con ese desnivel, que parece ser la fuente de la Creación, que va de lo imperfecto a algo mejor (nuevamente del displacer al placer).
Así se entiende que después de ser nosotros creados (ver Cap. 18 del libro De Jeremías en el Génesis), algunos libremente eligieron, los escasísimos, el buen camino en la Creación, el de “crear-con” (el Creador)- y otros quisieron construir la torre que llegaría al cielo, es decir, pretender imitar el destino de los “buenos” y alcanzarlos: el “crear-al lado de”. Esos son "Los Hijos de los Hombres" o "Hijos de las Tinieblas, como a estos últimos los llamó Cristo, los cuales ejecutarían todos los males que nos acosan: delincuencia, perversiones de todo tipo, alcoholismo, tabaquismo, etc, etc. El escaso remanente bueno en el Antiguo Testamento, serían llamados "Hijos de Dios", Y Cristo los llamó "Hijos de la Luz". 
Habría algo dinámico en esta forma de ver la Creación que explicaría las grandes calamidades que comete el hombre, opuestas a sus grandes logros, avances y perfeccionamientos observables en nuestra evolución.

Si no hacemos estas observaciones previas al entrar en una psicología de avance, no podemos vencer ese pesimismo que nos abate en relación a este tema, al ver nuestro panorama actual. 

viernes, 12 de julio de 2013

12 de julio

Tomemos el hecho de la destilación del petróleo crudo hasta alcanzar le etapa más gasificada (relacionada con la "sublimación" psicoanalítica). Si lo comparamos con el curso del desarrollo humano y su mente, podríamos decir que la energía original que interviene en el desarrollo humano, hasta alcanzar la mente (con sus tres atributos básicos: lenguaje, abstracción, conceptualización, como ya lo vimos anteriormente), también supone un proceso de perfeccionamiento en el que querríamos insertarnos bajo el título de “mejorar la condiciones de la vida humana”.
“El hombre no inventa nada que no sea a la medida del hombre”; me refiero a la torre de destilación del petróleo que va, por cambios de presión y temperatura, generando los distintos derivados del petróleo crudo, en forma semejante a como la mente va dando lugar a procesos evolutivos hasta llegar a la sublimación que a partir del material crudo alcanza la mentalización (espiritualizacion) de ese material crudo primitivo. Se llega así a la conceptualización con abstracción, hasta su expresión por el lenguaje.
El tema de la espiritualidad lo abordo al comienzo (llamémosle alfa ), de esta obra porque en esa oportunidad (etapa trascendente sobrenatural) somos creados por el alfarero (como se llama el creador a sí mismo en el Génesis), Igualmente al final (omega) porque esa sería nuestra meta para la que fuimos creados (llegar a un nivel de formación global que nos capacitará probablemente, para participar en completar la creación del cosmos).

Si es legítimo pensar, como lo digo en mi última obra de Espiritualidad, que nosotros con nuestra mente representamos el último eslabón en el curso de la Creación (la pienso como un proceso en marcha), podemos pensar que la obra de la Creación está lejos de haber concluido. Esto se logra comparando las etapas más primarias de la Creación. Algo semejante a lo que ocurre con los terremotos y grandes cataclismos de la naturaleza, pero que todos, como ya dije anteriormente, parecen seguir el curso de la evolución, partiendo de lo imperfecto para alcanzar algo mejor. En Más Allá del Principio del Placer de Freud, sería ir del displacer al placer (de alfa a omega  - en la metáfora climatológica sería el pasaje del tiempo ciclónico malo al anticiclónico bueno y viceversa).

viernes, 5 de julio de 2013

5 de julio

Al vivir bien la relación con la mujer, en el vínculo original con la madre, lo internalizaba y,  como dice Hanna Segal “los aspectos reparados del objeto se instalan en la mente como símbolos”. Se trataría del origen de la mente, manteniendo la reminiscencia de la trascendencia sobrenatural con el Creador (ver Espiritualidad) y natural con los padres. Se alcanza: la estructuración del cuerpo, de la mente, del espíritu y la socialización, atributos distintivos del hombre actual. ya evolucionado,
Desde que Sócrates, pese a los miles de años transcurridos, estaría más cerca del “Homo sapiens” (que ya pensaba), el hombre de las cavernas, el cavernícola. el troglodita, el cual podríamos relacionar con el hombre de Platón criado en las sombras. Tales sombras para mí deben ser el primer hecho posterior a la salida del narcisismo, la indiscriminación original.
Se iniciaría la vida psíquica del hombre, y la sombra originalmente representaría el propio “self” y después la presencia de otro,  el prójimo. Internalizadas esas primeras sombras constituirían las “imagos”, precursoras de las imágenes, que ya caracterizan el hombre pensante. Al salir de la caverna y ver la luz, se reemplazarían las sombras y se iniciaría la discriminación con otros (si se trataba de las mujer, con el hijo o el hombre; en el caso de éste último, con el hijo, la mujer y los otros congéneres con los que ya llevaría a cabo tareas, esbozos del futuro trabajo).

Se habría alcanzado la discriminación endopsíquica e interpersonal, acompañado del juego (las pinturas rupestres por ejemplo) y después el lenguaje (como en la evolución ya mencionada, del “fort y el da”, del juego con el carretel del nieto de Freud).