viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

A todos los queridos lectores de este blog:

Ayer, jueves 23 de diciembre, pensando en ustedes y en la cercana Navidad, como nueva muestra de la Obra de la Providencia, recibí una tarjeta de saludo navideño deseándome, como se acostumbra: una “Feliz Navidad”.

Traía además unas líneas impresas, supongo que de la autora de la postal, que dicen:

“Nació en nuestra Tierra
Para que tengamos vida.
¡Seamos discípulos y misioneros!”

La verdad, me dejó muy impresionado haber leído estas líneas. Inmediatamente pensé en todos ustedes, proponiéndome también saludarlos dentro de un tenor semejante. Pero para aquellos que van comprendiendo mi forma de encarar la meditación trascendental variedad Ruiz Moreno, me pareció más valioso todavía, hacer las siguientes aclaraciones, que curiosamente se refieren a cada uno de los tres versos del texto navideño. Y que se proponen explicar ¿Qué es la Navidad?

Donde dice “Nació en nuestra Tierra”, diré que primero, antes del nacimiento de Cristo (segunda persona de la Trinidad de nuestra teología), habría que referirse brevemente al rol del Padre. Recuerden que para mí ese tal Padre en realidad tiene mucho de Madre porque es el Creador de Todo. Y si recordamos aquello de que cumple la función del alfarero pensaríamos que es el representante legítimo de la función de Creador. Es decir, que antes del nacimiento del Hijo, está el alfarero, el Creador, el Padre, de quien proviene. Lo mismo que cualquiera de nosotros.

Si lo vemos naciendo en nuestra Tierra, como dice el verso, coincide con mis estudios respecto de que un día el Creador, si quieren el Padre, quiso conocer las características y cualidades de eso seres representados por las piezas de alfarería que había creado. Para eso a una de las tres persona de la Trinidad nuestra (Padre, Hijo y Espíritu Santo) le adjudicó la función de hacerse hombre, descender a la Tierra.

Lo más interesante de mi Teología que no coincide con la Teología clásica es que así el Creador, en la función de la segunda persona (el Hijo) adquiere las características básicas que son las que se expresan en cualquier hombre: el pensamiento abstracto, la capacidad de conceptualizar y la aparición del lenguaje expresivo. Con esta dotación el propio Dios adquiere algo que si bien estaba creado por Él en nosotros, en realidad es nuestro.

En el segundo verso “Para que tengamos vida”. Hay que decir que, en realidad, la vida en el momento de la llegada de Cristo, ya la teníamos y que lo que faltaba más bien era la aprobación del Padre de lo que había hecho. Y qué mejor que Él mismo para saberlo. Quizás de ahí provenga el sentido trascendente de nuestra vida que nos lo recuerda la Navidad. Su aprobación y su mensaje.

Y así comprenderemos mejor el tercer verso: “¡Seamos discípulos y misioneros!” Para eso necesitábamos conocer estas verdades tan profundas. Saber qué es lo que vamos a misionar. Al servicio de quién estamos. Así resulta que aclaramos el sentido de esa frase que tanto decimos en estos días: “Feliz Navidad”. Dándole todo el maravilloso sentido que tiene dentro de la Creación. Al recordarnos nuestro papel en ella.

Adiós mis queridos, espero que me comprendan y si les cuesta háganme llegar sus preguntas y observaciones.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Mi Mantra III: “Divinae consortium naturae”.

Quiero terminar entonces con algo que descubrí, y vuelvo a insistir en la importancia que tiene, y es que en la MTC mía: lo primero es reconocer junto a quién estoy, y como Dios le explicó a Jeremías solo Él sabe qué directivas tiene para nosotros, no siempre vividas como gratas, y acá entonces le damos razón a la mística Cristiana de aquello “Hágase la voluntad de Dios no la mía” aplicable a momentos extremadamente angustiosos, recuerdo que la MTH ha sido recomendada por médicos de Harvard para personas con gran sufrimiento y que se dirigieron a Dalai Lama para realizar estas meditaciones. ¿Que pensarían de la que yo propongo?

Pero evidentemente en la meditación del nivel 1 no se llega al grado de entendimiento que cuando se emplea el lenguaje abstracto conceptual y verbal. Observen entonces que he citado pasajes que me han hecho pasar de una época muy primitiva a otra anterior, sin embargo creo para el que me entienda que lo que me interesa es captar el contenido. En una palabra, esa samaritana, que puede ser cualquiera de nosotros, estaba sufriendo y Cristo le pide que le dé su sufrimiento cuando le dice que le dé de beber. Este es un punto muy importante a retener el de reconocer al creador con el que nos vamos a comunicar. Que vamos a aceptar la voluntad de él que siempre será lo mejor para todos.

El otro punto que creo necesario recordar es que en ese momento incluso a pesar del sufrimiento que estamos viviendo debemos darle gracias de haber sido creados y que conociendo la calidad el creador debemos pensar que debe ser algo grandioso, que es la obra de la creación.

Otro punto importante es para qué nos pide ese “agua”, ese sufrimiento. Es algo que a mi juicio falta en la teología que conocemos y es que el hombre tanto en circunstancias de placer como de dolor es una fuente de energía. Otra cuestión importante es que esto me ha llevado a pensar en la enorme dignidad de la condición humana desde que somos el ultimo eslabón de la creación y seres que han logrado gracias al creador, alfarero, desde que tenemos pensamiento conceptual abstracto y el lenguaje para comunicarnos. Esto me conecta con otro tema bíblico la epístola de San Pedro (tener en cuenta que San Pedro sí conoció a Cristo, cosa que San Pablo no).

San Pedro dice, frase que conocí por el Lic. Zuran: “Divinae consortium naturae” que vendría a ser somos cónyuges, consortes, participantes de la naturaleza divina. Y que si bien no somos nosotros lo que la fabricamos sí somos el vehículo de ese riquísimo valor con el cual nosotros podemos comunicarnos, un encuentro. Y esto es muy arriesgado pero lo he pensado, si no llegamos a estar estrechamente relacionados con la naturaleza de Dios, esto también modifica la razón del para qué del sufrimiento.

Porque generamos energía y porque probablemente y esto ya es de ciencia ficción, la cual muchas veces resulta realidad, que ese sea la famosa Feliz vida eterna que se nos promete después de la muerte porque “cónyuges” quiere decir que estamos atados al mismo yugo de la creación, de crear. Consortes, que corremos la misma suerte. Esa es nuestra dignidad como seres humanos. En este momento quiero hacer una advertencia y es que consultando las Biblias comunes es que lo más que dice es que somos participes de la naturaleza divina, me parece mucho más comprometido decir cónyuges, consortes.

Hago notar al final la cantidad de textos, y en este momento que los dicto a Hernán yo también los traje a colación sin saber el orden en que iban a aparecer. Que todo está conectado y que son muchos los conocimientos que hay que tener: el psicoanálisis y la espiritualidad son fundamentales. Con esto quiero decir con todo respeto que Freud se quedo corto con aquello de terminar con “Hacer consciente lo inconsciente”. O quizás se trate de explicar ese hacer consciente lo inconsciente. Es difícil. Pero esto demuestra la calidad de la exigencia del creador porque esos seres que somos nosotros quizás hemos sido creados para ser con Él los habitantes de ese mundo que siempre deseamos que no tenga las características que en este momento vivimos en este país, de decadencia y corrupción.

Cuenta mucho también el bachillerato que me permitió aunque muy limitadamente conocer algo de la cosmología del universo, donde ahí si hay un orden que comparado con el desorden escandaloso de la vida humana nos hace dar cuenta que estamos llamados a enriquecer algo que ya de suyo es muy rico aunque parezca que un terremoto o un Tsunami u otra catástrofe de la naturaleza son menos escandalosos que las de la moral humana. Porque esta última nos muestra el fracaso de un plan prospectivo y lamentablemente nos tenemos que conformar cuando queremos admirar los derechos naturales y se advierte la perversidad de los seres humanos que se ponen a la altura de Dios en vez ponerse a su servicio.

Mi Mantra II: La samaritana del pozo.

Si bien acá me adelanto muchos pasos en la evolución humana, y continuando con el mantra que empleo, que no es más que una meditación reflexiva y la que me ha parecido más apropiada para integrar distintas temáticas de la teología judeo-cristiana, es la de remontarme a un pasaje de, ya ahora del Nuevo testamento. Conocido en los textos bíblicos con el titulo del encuentro de Cristo con la samaritana del pozo. Justamente por lo que vamos a ver a continuación quizás siempre que vamos a tener que emplear ese mantra o reflexión trascendental tendremos que ponernos en una actitud absolutamente distinta a la adoptada por la mencionada samaritana que se encontraba sacando agua del pozo de Jacob. (Lo encontramos en el Evangelio de San Juan, 4-20-1).

Esta es una mujer que de ninguna manera lo reconoció a Cristo en la verdadera calidad de lo que era. En el Antiguo testamento el creador nuestro si no que era totalmente e indiferente a esa reflexión por la forma en que transcurre el encuentro. Cristo le dice a la mujer a quemarropa “Dame de beber”. Aquí también es un momento en que el psicoanálisis me ayudo a considerar la riqueza de este mantra que empleo porque uno de los conceptos básicos del psicoanálisis es que lo que se manifiesta conscientemente puede ser una deformación de lo que verdaderamente se quiere decir (esto se ve mucho en la interpretación de los sueños).

Podríamos pensar entonces de acuerdo al psicoanálisis que no es agua lo que le pide Cristo, sino algo de lo que habla en el diálogo de Dios con el profeta Jeremías. Le estaría diciendo “Dame tu dolor”. ¿Cómo te sentís?. Sí estas mal. Deberíamos seguir el curso del dialogo. La mujer con altanería le responde despectivamente “¿Cómo tu siendo judío me pides a mí de beber siendo samaritana ( explicar la enemistad que existía entre los samaritanos y los judíos, a tal punto que cuando un judío debía transitar por la Samaría no es bien recibido y viceversa) la cosa se va aclarando para nosotros cuando Cristo le contesta: “Si conocieras el bien de Dios y quien es el que te pide de beber tu me pedirías a mí y yo te daría un agua de valor infinito que calmara para siempre tu sed y no tendrás que volver nunca al pozo para extraerlo”.

Y con esta respuesta de Cristo la mujer ya a empieza a bajar su altanería, no era tan mala como parecía, porque ahí en un tono más humilde le dice ”Como tu me ofreces esa agua que calmaría mi sed si Jacob nuestro padre tenia que venir periódicamente a extraer el agua y tú ni tienes un balde para cargarla”.

Es bueno saber que en la primitiva palestina de esos años el agua y los pozos y los oasis eran algo muy cotizado y generalmente las mujeres que están en estos pozo eran prostitutas (eliminemos el sentido perverso que tiene actualmente la palabra) las que al paso de los beduino a esos hombres les calmaban la sed física y también la necesidad sexual perentoria del hombre. Ya entonces damos cuenta de que esa mujer estaría sufriendo, desde que pensamos que no debe ser muy agradable, limitarse a esa relación con el hombre. Y esto lo demuestra que cuando Cristo advierte que baja la altanería de la mujer y ante la sorpresa de ella le decir “Señor tu eres un gran profeta”. Notemos sin embargo que no le dice ”tu eres el creador” pero ya algo de valor le adjudica. Esto aplicado a mi mantra personal me esta diciendo algo que ya enuncié antes y es que lo primero que tenemos que hacer cuando nos ponemos ante la presencia de Dios gozando o principalmente sufriendo es reconocerle que él es el creador, el alfarero.

Ahí entonces en ese momento vista la actitud de la mujer de querer comunicar al pueblo lo descubierto, le dice Cristo “Ve y busca a tu marido”. La mujer le respondió “Marido no, porque no tengo marido” y Cristo le responde “en eso has dicho la verdad no has tenido uno, sino muchos, y ninguno de verdad”.

Mi Mantra I: La casa del Alfarero.

Para ir terminando, sin duda provisoriamente, este tema de la espiritualidad, al que insisto me determinaron varios factores - ya mencionados en anteriores publicaciones - a incluirlo en la forma de lograr el bienestar: Recordar que en Harvard lo recomiendan para los enfermos. Yo he terminado, finalmente, aplicándolo también para cualquier persona normal o en una situación patológica (tal como ha sucedido con el psicoanálisis, históricamente).

Lo más importante es especificar cuál es, en mi caso, mi Mantra (término que tomo de la MTH). Probablemente es tan amplia la doctrina judeo-cristiana que se podrán emplear muchos puntos con este carácter buscando, como digo, el bienestar.

Los voy a enumerar, primero desordenadamente, luego los ordenaré de manera más sistemática. Empiezo por referirme, para seguir un orden cronológico, por un tema del – en nuestra religión cristiana – Antiguo testamento (algo que por otra parte me llama la atención, dado que no obstante mi formación bastante lograda sobre los textos bíblicos, he descubierto uno que nunca se me había insistido en conocer, a pesar de mi contacto con teólogos y sacerdotes). En este caso en particular el mantra al que me voy a referir parece ser básico. Es la único mención, al menos dentro de mis conocimientos bíblicos, en que el mismo Dios, “hablando” con el profeta Jeremías, se refiere a como Él creó al ser humano.

Quiero insistir en que creo que el hecho de conocer a fondo el Psicoanálisis me ha permitido imaginarme, y por eso puse “hablar”, entre comillas, con Jeremías. Imaginarme, decía, pensar ¿cómo se entendería la comunicación entre Dios y el hombre? El psicoanálisis, y este es un aporte mío, que puede ser consultado en mi obra general, ha propuesto 4 niveles en la evolución del lenguaje (ver mi tomo IV: “Educación y Ética”). Esto explicaría por ejemplo cómo puede ser que en el Génesis, que seguramente se refiere a épocas muy primitivas de la evolución humana, Dios “hable” con el hombre y la mujer, recién creados, con el demonio, con Caín y con Abel, dos de los hijos de Adán y Eva, etc, etc.

Para eso, entonces, actualmente, con los conocimientos que he adquirido, pienso que no se trata del lenguaje conceptual que tenemos nosotros, sino que se parece más en la evolución del lenguaje al nivel I, como es el caso de la forma de “comunicarse” entre la madre y el feto.

No sabemos bien la calidad de esa comunicación pero por los conocimientos actuales de la evolución del ser humano creemos que existe de una manera primitiva y muy distinta de lo que será la comunicación verbal-simbólica. Es así como en el dialogo que dios mantiene con el profeta Jeremías, y al respecto les recuerdo que el profeta era el encargado de comunicar las ideas de Dios a los hombres, en este caso recién creados, o el hombre sometido a cualquier clase de sufrimiento, que es lo que se propone este Mantra. Que se caracteriza por ser una suerte de dialogo entre Dios y el hombre en una circunstancia en que este se está comunicando con Dios.

Esto nos permite pensar que no es ésta la comunicación verbal que actualmente utilizamos en la meditación cristiana modificada por mí, recordar mi trabajo de comparación sobre la MTH y MTC, y la MTC modificada por mí. Evidentemente esto señala una limitación de las posibilidades de recomendar masivamente la MTC que yo practico, porque si la persona no ha llegado al nivel IV del lenguaje, simbólico- abstracto-verbal, a mi gusto no se puede decir que ha alcanzado la posibilidad de la MTC propuesta por mí.

Quizás, y recomiendo leer las páginas anteriores del blog, encaja más con el Mantra conocido como “OM” el cual a mi gusto se parece más a la comunicación entre la madre y el feto. Hecha esta aclaración y en forma muy limitada me remito al capitulo 18 del libro del profeta Jeremías que en algunas Biblias, y me gusta esa designación, se conoce con el nombre de “La casa del alfarero”.
Ahí Dios protagoniza como el creador no de una pieza de alfarería inerme sino de un ser humano, que en la MTH esta en una evolución muy primitiva, distinta de la que se puede alcanzar en MTC en una persona analizada, y que conozca la teoría psicoanalítica. Recordar que Dios inicia el diálogo presentándose como el alfarero que fabrica las piezas de alfarería con una arcilla que en algunas Biblias se llama greda suponiendo que debe ser un tipo de alfarero especifico y que explica la calidad de la alfarería en oriente, una de las más notables. Sigue Dios explicándole a Jeremías que Él va modelando esa pieza que evidentemente somos nosotros mismos dándole directivas acerca de cómo debe ser su evolución pero por lo que dice a continuación, se ve que nos deja, y ahí estaría el sentido del libre albedrío, nos deja tomar esas advertencias y consejos, o mirando para otro lado hacer nuestra propia voluntad. Esto estaría conectado con la actitud del hombre con la que es creado a partir del Génesis, en que lo primero que hace el hombre, ya dotado de vida, es en lugar de ponerse al servicio del creador, planear fabricar una torre para llegar al cielo.

En lugar de ponerse en actitud de, como dice Santa Teresa, “Señor que queréis de mí”. Esto en la MTC mías consiste en terminar con el sufrimiento al ponerse al servicio del creador.

Esto esta relacionado con la mística cristiana de ponerse al servicio de la voluntad de Dios. Lo interesante es que esa voluntad no siempre es la que nosotros desearíamos porque nos cuesta mucho aceptar el momento de sufrimiento que nos encontramos atravesando, más proclives a aceptar los momentos de placer.