viernes, 11 de enero de 2013

11 de enero de 2013


De la medicina, la explicación más  segura de mi vocación, porque estaba presente la identificación con mi padre y, algo que después comprendí, porque se parecía mucho al sacerdocio. Al final mi actividad actual se asemeja a la del sacerdote, en cuanto a la asistencia espiritual del prójimo.

Y ahora volvamos al tema del “eslabón perdido”. Siempre me atrajo la filosofía y seguramente incluida la psicología, que tengo entendido es una de las últimas disciplinas desprendidas de la madre filosofía. Y qué decir del psicoanálisis dentro del cual, Freud por primera vez en la historia de las ciencias nos propone una explicación de la estructura y del funcionamiento de la mente. Agregado al componente social, sociologíco, ha configurado la totalidad de mis estudios capaces de proponer este proyecto para mejorar, y por supuesto, entender mejor, las condiciones de la vida humana.
Todo esto demuestra mi inclinación inicial y temprana por el punto de vista teleológico (finalista), en mi filosofía de la vida. Encontrar el por qué y para qué de nuestra vida. El enfoque trascendente. El enfoque teleológico fue propuesto por Víctor Frankl, psiquiatra psicoanalista vienés y aparentemente descuidado por el psicoanálisis freudiano.
Luego los otros enfoques: el ontológico-estructural, cómo y de qué estamos hechos. A continuación, junto con la espiritualidad el enfoque ético, qué hace que una persona sea buena y otra mala. Después el enfoque estético, ser lindo o ser feo, y serlo, no meramente lindo o feo, agradable o desagradable, en el sentido meramente estético, sino desde la adecuación de las estructuras a una ordenación adecuada; y esto es flagrante en la medicina que al cabo de los años se guía no solamente por la visión estética sino por el funcionamiento correcto de la dotación estructural y moral del hombre.
Creo entonces que recién ahora puedo entender para qué tantas actividades e inquietudes emprendidas, y dentro de la medicina misma (en mis sesenta años de médico), tantas especialidades en que participara. 

viernes, 4 de enero de 2013

VIERNES, 4 DE ENERO DE 2013


Aconsejo, por tanto, mi página en español de INTERNET. “El eslabón perdido” es la psicología analítica, que vienen a ser los descubrimientos de Freud que configuran una anatomía y una fisiología de la mente. Cómo está estructurada y cómo funciona.
A los casi sesenta años de médico estoy creyendo descubrir porqué en mi historia personal y profesional se han incluido tres áreas básicas, por orden de aparición: la espiritualidad, la medicina y la psicología (más específicamente el psicoanálisis freudiano).
La inquietud espiritual apareció en una época muy temprana mía. No puedo decir que tuve padres particularmente comprometidos con esos principios. Un poco más mi madre que mi padre, el que en aquella época se conocía como un librepensador. Mi madre sí era practicante católica pero sin exageración ni fanatismo e intolerancia. El psicoanálisis muchos años después me ha sugerido algo en ese fervor y firme adhesión a la figura de Cristo: la falta de una relación afectiva cálida y atrayente con mi padre y que ahí haya buscado una compensación.
Esa espiritualidad sólida me fue llevando a una inclinación muy temprana (ya alrededor de los doce años), a tener siempre amistad con algún sacerdote, sin duda que me resultara cordial. Estoy hablando de sacerdotes del clero secular desde que yo en esos años vivía en un pueblo de la provincia de Bs. As., donde mi padre ejercía la medicina. Pero, mas tarde cuando volvemos a Buenos Aires y me anotan en el Colegio del Salvador de los padres jesuitas  “me agarro un fuerte metejón” con ellos y se reabre ahora mucho más fuerte mi temprana vocación sacerdotal. No quiero extenderme más en estos años, pero quiero relatar que al terminar quinto año y hacer unos ejercicios espirituales de San Ignacio, decido renunciar a la idea que me atraía y nunca mas me propuse concretar. Pero quedé para siempre con una gran inquietud por lo sobrenatural y con la modalidad de vida del jesuita.