La génesis del sentimiento de bienestar depende de poder recrear el vínculo original con la madre, y al mismo tiempo repararlo. Se comprueba, así, cómo necesitamos del otro, a través del cual efectuamos tal recreación y reparación. Una vez efectuada, recién el vínculo puede ser internalizado, sirviendo, desde adentro de sostén. Para llevar a cabo tal reparación es necesario unirse muy estrechamente al otro, pero al mismo tiempo sabiendo desprenderse, dejándose mutuamente en libertad. Tal es el deseo, el que una vez vigente, torna irrecuperable para el hombre la felicidad narcisística (el paraíso perdido), debiendo conformarse con la de naturaleza creativa, dentro de un marco estructural, discriminado y objetal.
Resulta así que la intervención del otro es indispensable para la recreación, reparación e internalización ulterior, de la experiencia estructurante. Es estar muy cerca del otro, y encontrar allí el sentido verdadero de la vida. Es decir que la vida, y quizás aun a Dios, se la encuentra con, y junto al otro.
De manera que darle sentido a la vida, dependería de la posibilidad de recrear, a través del otro, aquel vínculo primario que tuvimos con la madre. Obviamente, tanto más logrado, cuanto más favorable fue aquél. Para eso es necesario contar con la experiencia en base a un vínculo comprometido, como aquel que se da en la relación analítica, donde los dos miembros del binomio se buscan, y donde el analista promueve la capacidad reparatoria de su analizado, y se torna él mismo, a su vez, accesible para ser reparado. No sólo el analizado, sino también el analista, introyectarán esa experiencia, de cuya asimilación dependerá el sentimiento de bienestar que da sentido a la vida. Si el analista no lo consigue, por carecer el otro de las condiciones requeridas, al menos le quedará la impresión del esfuerzo realizado.
Sin duda se trata de una experiencia tanto más efectiva y profunda, cuanto más perzonalizada (practicamente limitada al ejercicio de dos personas). Recuerdo al respecto que la madre Teresa de Calcuta dice en uno de sus libros: ¨uno solamente puede salvar a uno por vez. Uno solamente puede amar a uno por vez¨.
viernes, 16 de diciembre de 2011
viernes, 18 de noviembre de 2011
Reanudando...
Todos los quebrantos físicos que he tenido en los últimos tiempos, me obligaron, entre otras cosas, a dejar el consultorio. Llamativamente ésto coincide con el hecho de que terminara de escribir mi obra básica.
Sin embargo, esa encrucijada en el camino, lejos de detenerme, me permitió consagrarme a escbrir ésta vez sobre espiritualidad.
Me he dado cuenta de que hubo una especie de transformacion: tuve que dejar la tarea clínica y buscando una tarea, encontré una que se adaptaba a mis limitaciones físicas actuales, esa tarea, que he realizado desde entonces, es pensar y escribir en la computadora.
Y ahora es que me doy vuelta para mirar hacia atrás y descubro, perdonen la vanagloria, que casi el 40 por ciento de mi obra, posee un carácter de originalidad muy importante, y por supuesto de aporte al Psicoanálisis clásico.
Muchas veces se habla de aquellos analistas que realizan un cambio en su madurez, con el que parecen desdecir todo lo que habían propuesto antes, en cambio el mío no se aparta nunca de aquel principio de hacer aportes a aquellos autores clásicos de Psicoanálisis. Siempre trato de partir de lo que haya dejado inconcluso algunos de eso autores clásicos.
Eso se ve muy bien sobre todo con Freud. Por ejemplo, en el tema de la espiritualidad, es clásico escuchar decir que Freud era ateo. Yo me ocupo por el contrario de demostrar que tal ateísmo es aparente y determina un gran enriquecimeinto al psicoanálisis, por ejemplo el de abordar la etapa anterior a nuestra concepción.
Lo mismo veremos que hay aportes míos que cambian la metodología técnica en muchas patologías clásicas, y explican el significado de muchas actividades humanas, por ejemplo, en este momento, el auge del fútbol en los varones.
Sugiero, por ejemplo, para hacer un aporte en este momento, que ese avance tan evidente de la criminalidad sería debido a que necesitamos adentrarnos en nuevos niveles de la personalidad. Por ejemplo, Freud nos introdujo en el inconsciente, bien distinto del consciente, y sin embargo él lo usa para explicar las conductas conscientes. Ya hago lo mismo con la espiritualidad, me permito entrar en un área denostada por la cultura y que sin embargo ya les voy a demostar cómo debemos abordarla en profundidad.
Este es un blog de introdución a este nuevo capítulo que estamos por iniciar.
Sé que sabrán entender el silencio del intervalo.
Pero les demostraré que no estuve ocioso y que junto a ustedes, como siempre me ha ocurrido, lograré nuevos esclarecimientos en áreas hasta ahora descuidadads por el Psicoanálsis, como lo es la espiritualidad.
Sin embargo, esa encrucijada en el camino, lejos de detenerme, me permitió consagrarme a escbrir ésta vez sobre espiritualidad.
Me he dado cuenta de que hubo una especie de transformacion: tuve que dejar la tarea clínica y buscando una tarea, encontré una que se adaptaba a mis limitaciones físicas actuales, esa tarea, que he realizado desde entonces, es pensar y escribir en la computadora.
Y ahora es que me doy vuelta para mirar hacia atrás y descubro, perdonen la vanagloria, que casi el 40 por ciento de mi obra, posee un carácter de originalidad muy importante, y por supuesto de aporte al Psicoanálisis clásico.
Muchas veces se habla de aquellos analistas que realizan un cambio en su madurez, con el que parecen desdecir todo lo que habían propuesto antes, en cambio el mío no se aparta nunca de aquel principio de hacer aportes a aquellos autores clásicos de Psicoanálisis. Siempre trato de partir de lo que haya dejado inconcluso algunos de eso autores clásicos.
Eso se ve muy bien sobre todo con Freud. Por ejemplo, en el tema de la espiritualidad, es clásico escuchar decir que Freud era ateo. Yo me ocupo por el contrario de demostrar que tal ateísmo es aparente y determina un gran enriquecimeinto al psicoanálisis, por ejemplo el de abordar la etapa anterior a nuestra concepción.
Lo mismo veremos que hay aportes míos que cambian la metodología técnica en muchas patologías clásicas, y explican el significado de muchas actividades humanas, por ejemplo, en este momento, el auge del fútbol en los varones.
Sugiero, por ejemplo, para hacer un aporte en este momento, que ese avance tan evidente de la criminalidad sería debido a que necesitamos adentrarnos en nuevos niveles de la personalidad. Por ejemplo, Freud nos introdujo en el inconsciente, bien distinto del consciente, y sin embargo él lo usa para explicar las conductas conscientes. Ya hago lo mismo con la espiritualidad, me permito entrar en un área denostada por la cultura y que sin embargo ya les voy a demostar cómo debemos abordarla en profundidad.
Este es un blog de introdución a este nuevo capítulo que estamos por iniciar.
Sé que sabrán entender el silencio del intervalo.
Pero les demostraré que no estuve ocioso y que junto a ustedes, como siempre me ha ocurrido, lograré nuevos esclarecimientos en áreas hasta ahora descuidadads por el Psicoanálsis, como lo es la espiritualidad.
viernes, 22 de julio de 2011
Los tres momentos en nuestra creación
Notarán ustedes, respecto a la forma como ha ido siendo escrito este blog, que pareciera que me hubiera detenido, después de haber escrito las generalidades, y tomado otro camino: el de la espiritualidad.
Quiero decirles que no es que me aparté del camino, el de la explicación del origen de la vida humana, sino que la experiencia de mi vida me enseñó que era imprescindible abordar una instancia. Es que si queríamos seguir una línea continua que explique nuestra creación, teníamos que hacer una incursión en un género de espiritualidad, que creo haber explicado, que comienza antes del nacimiento: nuestra relación con el Creador.
Y para esto no voy a volver a los motivos.
Y ahora quiero entrar en el abordaje del principio del desarrollo psicológico del individuo. Reconociendo la existencia de tres momentos en nuestra creación:
1 - Momento de la filogenia trascendental o sobrenatural: que se refiere a nuestro vínculo con el Creador anterior a la cópula de nuestros padres. Recordar "El Alfarero" o "La casa del Alfarero" en Jeremías, capítulo 18.
2 - Momento de la filogenia inmanente o natural: que comienza a partir de la cópula de nuestros padres dentro del útero materno.
3 - Momento de la ontogenia del individuo: su desarrollo propiamente psicológico.
Del que a partir de ahora nos vamos a ocupar...
Quiero decirles que no es que me aparté del camino, el de la explicación del origen de la vida humana, sino que la experiencia de mi vida me enseñó que era imprescindible abordar una instancia. Es que si queríamos seguir una línea continua que explique nuestra creación, teníamos que hacer una incursión en un género de espiritualidad, que creo haber explicado, que comienza antes del nacimiento: nuestra relación con el Creador.
Y para esto no voy a volver a los motivos.
Y ahora quiero entrar en el abordaje del principio del desarrollo psicológico del individuo. Reconociendo la existencia de tres momentos en nuestra creación:
1 - Momento de la filogenia trascendental o sobrenatural: que se refiere a nuestro vínculo con el Creador anterior a la cópula de nuestros padres. Recordar "El Alfarero" o "La casa del Alfarero" en Jeremías, capítulo 18.
2 - Momento de la filogenia inmanente o natural: que comienza a partir de la cópula de nuestros padres dentro del útero materno.
3 - Momento de la ontogenia del individuo: su desarrollo propiamente psicológico.
Del que a partir de ahora nos vamos a ocupar...
viernes, 17 de junio de 2011
Sobre el Suicidio Asistido
Días pasados me sorprendió la idea de que en Inglaterra ya se ha instalado un sistema para practicar el suicidio asistido por la medicina.
En mi último trabajo "La Meditación Trascendental Cristiana variedad RM" hablé muy a la ligera de que S. Freud hablaba de instinto de vida e instinto de muerte. Mientras que M. Klein, y quienes la han seguido, más bien hablan de pulsiones de vida y pulsiones de muerte.
Si instinto tiene un significado biológico (caso de nacer y morir), la pulsión lo tiene a partir de experiencias que se viven desde el nacimiento.
Creo ahora comprender esto del suicido asistido. Una persona con avanzada edad puede tener el instinto de vida (biológico) en buenas o malas condiciones y lo mismo decir de las pulsiones. Dándose la posibilidad de coincidencias o de contadicciones. Es decir, instinto de vida en buenas condiciones y pulsión de vida en malas, los dos en buenas,los dos en malas, etc.
La Meditación Trascendental Critiana var RM enseña cómo puede uno enfrentarse, a cualquier edad, con cualquier adversidad, y sin embargo tener disposición mental para morir cuando la muerte biológica nos sorprenda. Mientras que otra persona puede tener capacidad para seguir viviendo y sin embargo optar por el suicidio.
Con el psicoanálisis solamente podemos modificar las experiencias (pulsiones) y no los instintos. De todas maneras tanto unos como otros generan una energía que el “alfarero” (capítulo 18 de Jeremías), es decir el Creador, la emplearía en la Creación.
Es decir que dos razones podrían llevarme a desechar el suicido asistido: el aporte, que constituyen a la Creación, aún las pulsiones de muerte (el sufrimiento que nos acosa), y también, por supuesto, el aporte que puede llegar a tener uno en la vida por otros factores de menor sentido trascendente.
Habría que estudiar cada caso sobre la base de estos lineamientos.
En mi último trabajo "La Meditación Trascendental Cristiana variedad RM" hablé muy a la ligera de que S. Freud hablaba de instinto de vida e instinto de muerte. Mientras que M. Klein, y quienes la han seguido, más bien hablan de pulsiones de vida y pulsiones de muerte.
Si instinto tiene un significado biológico (caso de nacer y morir), la pulsión lo tiene a partir de experiencias que se viven desde el nacimiento.
Creo ahora comprender esto del suicido asistido. Una persona con avanzada edad puede tener el instinto de vida (biológico) en buenas o malas condiciones y lo mismo decir de las pulsiones. Dándose la posibilidad de coincidencias o de contadicciones. Es decir, instinto de vida en buenas condiciones y pulsión de vida en malas, los dos en buenas,los dos en malas, etc.
La Meditación Trascendental Critiana var RM enseña cómo puede uno enfrentarse, a cualquier edad, con cualquier adversidad, y sin embargo tener disposición mental para morir cuando la muerte biológica nos sorprenda. Mientras que otra persona puede tener capacidad para seguir viviendo y sin embargo optar por el suicidio.
Con el psicoanálisis solamente podemos modificar las experiencias (pulsiones) y no los instintos. De todas maneras tanto unos como otros generan una energía que el “alfarero” (capítulo 18 de Jeremías), es decir el Creador, la emplearía en la Creación.
Es decir que dos razones podrían llevarme a desechar el suicido asistido: el aporte, que constituyen a la Creación, aún las pulsiones de muerte (el sufrimiento que nos acosa), y también, por supuesto, el aporte que puede llegar a tener uno en la vida por otros factores de menor sentido trascendente.
Habría que estudiar cada caso sobre la base de estos lineamientos.
viernes, 10 de junio de 2011
Del ingreso a la etapa propiamente psicológica. 2da parte.
Podrán apreciar que tengo derecho a decir que mi psicología es una psicología práctica. Que no apunta a las esencias, sino a las existencias, es decir, a las comprobaciones existenciales, ya sea en mí mismo o en otros.
En este momento me acordé de un hecho sumamente importante. Un tema actual de mucho valor, como es la escuela y se supone, las reformas de la escuela.
Cuando me inicié en la medicina, ustedes ya saben que muy tempranamente me dediqué, más que nada por una cuestión vocacional, al niño y a sus problemas de conducta y escolares. Entonces conocí, de mis años de trabajo en “Fonoaudiología”, rama de la “Otorrinolaringología” donde me especialicé en mis inicios, que lo que hoy en día conocemos como enseñanza preescolar, con las respectivas salitas conque va avanzando la formación de un niño pequeño, se aplicaban en el siglo XVII solamente a los niños que hoy en día llamamos discapacitados (sordos, ciegos, lesionados cerebrales y retrasados mentales).
Tiempo atrás ya ingresado al psicoanálisis de niños y a la psiquiatría infantil, un día, como me pasa tantas veces, en un momento inspirado, me di cuenta de que los que veníamos de otros tiempos ingresábamos directamente al primer grado. En este momento en cambio tengo un nieto de 4 años que ya lee y escribe perfectamente.
Pero hay algo que no encontré en ningún libro de Pedagogía: Que la enseñanza haya tomado conciencia de este déficit que a nosotros nos afectaba mientras que no nos afectaban los déficit de esos niños que contaban con los métodos avanzados de que hoy disponemos.
Pero me sucedió en el ínterin y ya he hablado de ello en el cuadernillo sobre Espiritualidad - prácticamente biográfico, de mi pasado, de muy niño, inclinado al enfoque religioso, que complementa los otros dos - que volví a encontrarme con la necesidad de algo más que la medicina, y aun más que la psiquiatría. No me bastaron para considerarme lo que se dice “curado” (saben que a Freud no le gustaba emplear la palabra “curado”).
Me encuentro entonces, como les decía, ante la necesidad de un enfoque religioso, pero ya había pasado mucha agua bajo el puente y la palabra religión me quedaba chica y algo que me hubiera impedido si hubiera insistido, como lo haría un religiosos convencional, hacer los descubrimientos que creo haberle expuesto, aunque escuetamente, en mi último libro “Meditación trascendental cristiana”.
Llegó entonces el momento de volver a la psicología, porque curiosamente el tema de la espiritualidad me absorbió, dada las vicisitudes que estaba atravesando más o menos en la época en que estaba iniciando este blog, y que me obligaron a volver a mi viejo enfoque trascendental pero ya ahora no se trataba de la religión convencional.
A propósito, ya que empleo la palabra religión, trato de no emplearla porque para poder hacerlo tengo que recordarles que tengo por costumbre, siempre que me encuentro con una palabra que sospecho es rica en contenido y vale la pena investigar, buscar en el diccionario etimológico. Y religión viene del latín religare, que sería atar al hombre con lo trascendente. En el Corominas me sorprendió y me costó captar el sentido, dice que deriva de escrúpulo.
El que tiene escrúpulos tiene cierto cuidado en lo que hace y dice. La pregunta sería como le introducimos el escrúpulo a esta sociedad tan violenta.
Y buscando escrúpulo me encontré con guijarro. Calculemos entonces que cuando tenemos un guijarro en el pie caminamos incómodos. Y esta dificultad no existe en estos jóvenes del gatillo fácil que carecen de escrúpulos.
La utilidad en este caso de recurrir a la etimología consiste en animarse a hablar de religión sin toda la parafernalia de la iglesia, la misa y los ritos.
Estamos frente a un problema muy serio, el del gatillo fácil, el de la violencia.
Quiero que se entienda mi vuelta a la Espiritualidad en este sentido, que corre el peligro de ser malentendido por causa de ese enfoque tradicional que nos impide abrirnos a nuevos enfoques que necesitamos para ejecutar nuevas técnicas de prevención. Y a propósito de esto observemos que cada vez más el periodismo (diarios, revistas, periódicos) habla menos de la necesidad de la religión, culpa de la misma “religión”, frente a este incremento de la criminalidad que esta llegando a paralizar el funcionamiento de la escuela, que es el recurso que siempre hemos considerado fundamental para la culturización humana.
Quería entonces de esta manera justificar porque estuve tanto tiempo, hasta terminar de escribir el libro de espiritualidad, sin hablar de psicología, porque me apareció no como articulo de fe sino como motivo de reflexión.
Tomemos por ejemplo el caso del término “esquizofrenia” que tiene el peligro que cuando ponemos ese rótulo desahuciamos al que lo sobrelleva y a la familia también. Después de haber escrito mi cuadernillo de espiritualidad podemos pensar que antes de las causas corrientes que adjudica la psiquiatría a esta enfermedad, que se abren en dos: el maltrato al niño desde el nacimiento y los genes, la herencia.
Les doy por ejemplo un caso: releyendo el libro de Pérez Sánchez sobre observación de bebes, nueva especialidad que luego abordaré, cuenta el caso de un bebe, que el observador lo único que hace es observar sin participar, un bebe al que la madre le daba el pecho alzado de una manera que parecía que el bebé se estaba por caer al suelo. Más adelante el bebé desarrollo una grave bronqueoalveolitis.
Por qué no pensar que algo parecido pueda ocurrir con la esquizofrenia. Que en esa etapa muy difícil de conocer pueda ocurrir algo semejante con el enfoque trascendente, anterior a la misma copulación que da origen al niño. Y de allí la pregunta de cómo prevenirla.
Quería decir, en fin, que me entretuve con la espiritualidad porque yo mismo la necesité, porque ni medicina ni la psicología me alcanzaban, y sin ella no podría haber llegado hasta dónde llegué y cómo llegué.
En este momento me acordé de un hecho sumamente importante. Un tema actual de mucho valor, como es la escuela y se supone, las reformas de la escuela.
Cuando me inicié en la medicina, ustedes ya saben que muy tempranamente me dediqué, más que nada por una cuestión vocacional, al niño y a sus problemas de conducta y escolares. Entonces conocí, de mis años de trabajo en “Fonoaudiología”, rama de la “Otorrinolaringología” donde me especialicé en mis inicios, que lo que hoy en día conocemos como enseñanza preescolar, con las respectivas salitas conque va avanzando la formación de un niño pequeño, se aplicaban en el siglo XVII solamente a los niños que hoy en día llamamos discapacitados (sordos, ciegos, lesionados cerebrales y retrasados mentales).
Tiempo atrás ya ingresado al psicoanálisis de niños y a la psiquiatría infantil, un día, como me pasa tantas veces, en un momento inspirado, me di cuenta de que los que veníamos de otros tiempos ingresábamos directamente al primer grado. En este momento en cambio tengo un nieto de 4 años que ya lee y escribe perfectamente.
Pero hay algo que no encontré en ningún libro de Pedagogía: Que la enseñanza haya tomado conciencia de este déficit que a nosotros nos afectaba mientras que no nos afectaban los déficit de esos niños que contaban con los métodos avanzados de que hoy disponemos.
Pero me sucedió en el ínterin y ya he hablado de ello en el cuadernillo sobre Espiritualidad - prácticamente biográfico, de mi pasado, de muy niño, inclinado al enfoque religioso, que complementa los otros dos - que volví a encontrarme con la necesidad de algo más que la medicina, y aun más que la psiquiatría. No me bastaron para considerarme lo que se dice “curado” (saben que a Freud no le gustaba emplear la palabra “curado”).
Me encuentro entonces, como les decía, ante la necesidad de un enfoque religioso, pero ya había pasado mucha agua bajo el puente y la palabra religión me quedaba chica y algo que me hubiera impedido si hubiera insistido, como lo haría un religiosos convencional, hacer los descubrimientos que creo haberle expuesto, aunque escuetamente, en mi último libro “Meditación trascendental cristiana”.
Llegó entonces el momento de volver a la psicología, porque curiosamente el tema de la espiritualidad me absorbió, dada las vicisitudes que estaba atravesando más o menos en la época en que estaba iniciando este blog, y que me obligaron a volver a mi viejo enfoque trascendental pero ya ahora no se trataba de la religión convencional.
A propósito, ya que empleo la palabra religión, trato de no emplearla porque para poder hacerlo tengo que recordarles que tengo por costumbre, siempre que me encuentro con una palabra que sospecho es rica en contenido y vale la pena investigar, buscar en el diccionario etimológico. Y religión viene del latín religare, que sería atar al hombre con lo trascendente. En el Corominas me sorprendió y me costó captar el sentido, dice que deriva de escrúpulo.
El que tiene escrúpulos tiene cierto cuidado en lo que hace y dice. La pregunta sería como le introducimos el escrúpulo a esta sociedad tan violenta.
Y buscando escrúpulo me encontré con guijarro. Calculemos entonces que cuando tenemos un guijarro en el pie caminamos incómodos. Y esta dificultad no existe en estos jóvenes del gatillo fácil que carecen de escrúpulos.
La utilidad en este caso de recurrir a la etimología consiste en animarse a hablar de religión sin toda la parafernalia de la iglesia, la misa y los ritos.
Estamos frente a un problema muy serio, el del gatillo fácil, el de la violencia.
Quiero que se entienda mi vuelta a la Espiritualidad en este sentido, que corre el peligro de ser malentendido por causa de ese enfoque tradicional que nos impide abrirnos a nuevos enfoques que necesitamos para ejecutar nuevas técnicas de prevención. Y a propósito de esto observemos que cada vez más el periodismo (diarios, revistas, periódicos) habla menos de la necesidad de la religión, culpa de la misma “religión”, frente a este incremento de la criminalidad que esta llegando a paralizar el funcionamiento de la escuela, que es el recurso que siempre hemos considerado fundamental para la culturización humana.
Quería entonces de esta manera justificar porque estuve tanto tiempo, hasta terminar de escribir el libro de espiritualidad, sin hablar de psicología, porque me apareció no como articulo de fe sino como motivo de reflexión.
Tomemos por ejemplo el caso del término “esquizofrenia” que tiene el peligro que cuando ponemos ese rótulo desahuciamos al que lo sobrelleva y a la familia también. Después de haber escrito mi cuadernillo de espiritualidad podemos pensar que antes de las causas corrientes que adjudica la psiquiatría a esta enfermedad, que se abren en dos: el maltrato al niño desde el nacimiento y los genes, la herencia.
Les doy por ejemplo un caso: releyendo el libro de Pérez Sánchez sobre observación de bebes, nueva especialidad que luego abordaré, cuenta el caso de un bebe, que el observador lo único que hace es observar sin participar, un bebe al que la madre le daba el pecho alzado de una manera que parecía que el bebé se estaba por caer al suelo. Más adelante el bebé desarrollo una grave bronqueoalveolitis.
Por qué no pensar que algo parecido pueda ocurrir con la esquizofrenia. Que en esa etapa muy difícil de conocer pueda ocurrir algo semejante con el enfoque trascendente, anterior a la misma copulación que da origen al niño. Y de allí la pregunta de cómo prevenirla.
Quería decir, en fin, que me entretuve con la espiritualidad porque yo mismo la necesité, porque ni medicina ni la psicología me alcanzaban, y sin ella no podría haber llegado hasta dónde llegué y cómo llegué.
viernes, 20 de mayo de 2011
INGRESO A LA ETAPA PROPIAMENTE PSICOLÓGICA DEL BLOG
Creo que les advertí, y por si no tomaron nota se los repito, que después de haberles enviado durante bastante tiempo generalidades sobre mi obra, pensaba dedicarme a dos cosas: la primera, era volver más coloquial, más dinámica, y sacar de su estancamiento a mi pagina web; y la otra, era escribir una psicología que mejorara las condiciones de nuestra vida humana, tan atribulada y caótica – en todos los sentidos: político, social, moral y educativo.
Y hablando de la escuela, no he llegado todavía en este blog a tratar las propuestas que he manifestado en mis libros acerca de los cambios que deberán darse en las mismas para evitar que la sociedad caiga en estas situaciones tan calamitosas. Dado que pienso que todo debe partir de allí, de la EDUCACIÓN - con mayúsculas.
Pero mientras estaba escribiendo sobre las generalidades de mi obra se interpuso en mí, por las razones que ya expuse, y sobre las que volveré, el interés por la Espiritualidad - cuestión no tratada por el Psicoanálisis.
Lo cual desembocó en mi último libro “Meditación Trascendental cristiana var GRM”.
Así el hombre es espíritu, mente y cuerpo. En donde la Espiritualidad presenta un carácter básico.
Acerca del primer punto: las generalidades, por el momento he agotado todo lo que quería decir sobre mi obra.
Es decir que lo que va a seguir a continuación será la tercera etapa del blog: la propiamente psicológica.
Les recuerdo también que he insistido varias veces acerca de que aparte del enfoque psicológico del ser humano tenemos que atender simultáneamente el enfoque biológico, el tema del que se ocupa la medicina.
Y creo haberles dicho también, que de eso no me voy a ocupar, a pesar de ser médico, dado que no obstante haber sido diploma de honor y haber hecho mi tesis a los tres años de haberme recibido (cuestión excepcional dado que muchos médicos se llaman doctores sin serlo). Insisto, no habré de ocuparme de ello porque ese rumbo lo dejé hace tiempo para profundizar en la psicología.
Además, desde entonces, he venido a descubrir, a los 60 años de haber egresado, que la medicina ha dado un vuelco – químico – tan radical que actualmente no me sentiría capacitado para ocuparme del tema.
Me llevaron a este conocimiento: en primer lugar, para dar un ejemplo, el hecho de que a partir de los tiempos de mi egreso como médico, comencé a escuchar a los médicos jóvenes que analizaba y a los estudiantes de medicina, hablar de cosas que efectivamente no se conocían en mi época y que más bien en muchas de las materias básicas de la carrera, como histología y embriología, se hablaba más de estructuras que de funciones.
Recuerdo, por ejemplo, el caso de la célula, de la cual estudiábamos con mucho detalle las estructuras que la componían y que eran observables al microscopio, primero al común y después profundizábamos más con el electrónico. Pero en el transcurso del tiempo se hablaba menos de esto y se empezaba a oír que lo que antes eran estructuras objetivables, hoy se trata de hechos que más bien pertenecen a la química.
Para contarles una anécdota al respecto, me referiré a los cambios que fui notando en el lenguaje con el cual se me hablaba de esos temas, caso de los genes contenidos en las células sexuales, que yo había llegado a saber por los conocimientos de mi época, que nos diferenciábamos ambos sexos en las características del contenido y la calidad. Había dos tipos: los cromosomas X propios del sexo femenino y el cromosoma Y del masculino, y esto referente a los cromosomas sexuales, porque después estaba todo el resto de los cromosomas que determinan las características de otros órganos y funciones.
Pero a su vez, a estos médicos jóvenes les solía escuchar decir en lenguaje coloquial que el cromosoma Y contenido en el núcleo de la célula sexual masculina, el espermatozoide, acompañado del correlativo femenino X en todo hombre, era un cromosoma “trucho”.
Tanto me conmovió y movilizó esa repetida observación, que un día cansado de no poder entender qué significaba eso, y quizás a 40 años de haberme recibido; un día, me armé de valor y me decidí y fui a la cátedra de genética de la Facultad de Medicina donde había cursado esa materia y consiguiendo ser atendido por un genetista, le expresé en términos coloquiales lo que había oído decir.
Me contestó: “Bueno... Diríamos que el cromosoma X tiene un potencial genético superior al Y. Pero cuando se aparea con el Y el X disminuye su caudal genético.”
Al escucharlo quedé sorprendido de lo que oía porque yo como psicoanalista de niños, que conocía muy bien la relación madre - bebé, sabía, aunque nunca había inferido de esto nada importante, que la madre siempre alienta a su hijo varón a una superioridad, hasta exagerada, por ejemplo “vos sos mi varoncito, vos no vas a llorar, vos podés superar tal o cual obstáculo, etc.”
Es decir, que acá había una relación entre la genética, hecho biológico, y la psicología temprana. Después, continuando mis estudios de psicología, supe la verdad o creí encontrarme con la verdad y la razón del por qué se desvaloriza la importancia de la mujer y se enfatiza la del varón. Como si ya la biología sirviera como vehículo para enfatizar la importancia del varón aun en detrimento de la mujer. Y que esto pasa al inconsciente de la mujer y lleva a advertir que muchas de las razones por las cuales se quejan de la superioridad del hombre y que no las dejan surgir ya tiene raíces biológicas.
Este ejemplo lo doy para que me vayan acompañando en muchos de los enunciados que emito en este curso para darle un carácter más realista. Quizá esta sea la razón de que algunos de ustedes y sin que yo insistiera demasiado, me han hecho conocer que, como era mi deseo más ferviente, fueran ustedes a recibir este blog e irlo ordenadamente imprimiendo para tener una idea más realista del porqué muchas veces se enuncian como verdades incontrovertibles hechos que han ido siendo descubiertos.
Continuará...
Y hablando de la escuela, no he llegado todavía en este blog a tratar las propuestas que he manifestado en mis libros acerca de los cambios que deberán darse en las mismas para evitar que la sociedad caiga en estas situaciones tan calamitosas. Dado que pienso que todo debe partir de allí, de la EDUCACIÓN - con mayúsculas.
Pero mientras estaba escribiendo sobre las generalidades de mi obra se interpuso en mí, por las razones que ya expuse, y sobre las que volveré, el interés por la Espiritualidad - cuestión no tratada por el Psicoanálisis.
Lo cual desembocó en mi último libro “Meditación Trascendental cristiana var GRM”.
Así el hombre es espíritu, mente y cuerpo. En donde la Espiritualidad presenta un carácter básico.
Acerca del primer punto: las generalidades, por el momento he agotado todo lo que quería decir sobre mi obra.
Es decir que lo que va a seguir a continuación será la tercera etapa del blog: la propiamente psicológica.
Les recuerdo también que he insistido varias veces acerca de que aparte del enfoque psicológico del ser humano tenemos que atender simultáneamente el enfoque biológico, el tema del que se ocupa la medicina.
Y creo haberles dicho también, que de eso no me voy a ocupar, a pesar de ser médico, dado que no obstante haber sido diploma de honor y haber hecho mi tesis a los tres años de haberme recibido (cuestión excepcional dado que muchos médicos se llaman doctores sin serlo). Insisto, no habré de ocuparme de ello porque ese rumbo lo dejé hace tiempo para profundizar en la psicología.
Además, desde entonces, he venido a descubrir, a los 60 años de haber egresado, que la medicina ha dado un vuelco – químico – tan radical que actualmente no me sentiría capacitado para ocuparme del tema.
Me llevaron a este conocimiento: en primer lugar, para dar un ejemplo, el hecho de que a partir de los tiempos de mi egreso como médico, comencé a escuchar a los médicos jóvenes que analizaba y a los estudiantes de medicina, hablar de cosas que efectivamente no se conocían en mi época y que más bien en muchas de las materias básicas de la carrera, como histología y embriología, se hablaba más de estructuras que de funciones.
Recuerdo, por ejemplo, el caso de la célula, de la cual estudiábamos con mucho detalle las estructuras que la componían y que eran observables al microscopio, primero al común y después profundizábamos más con el electrónico. Pero en el transcurso del tiempo se hablaba menos de esto y se empezaba a oír que lo que antes eran estructuras objetivables, hoy se trata de hechos que más bien pertenecen a la química.
Para contarles una anécdota al respecto, me referiré a los cambios que fui notando en el lenguaje con el cual se me hablaba de esos temas, caso de los genes contenidos en las células sexuales, que yo había llegado a saber por los conocimientos de mi época, que nos diferenciábamos ambos sexos en las características del contenido y la calidad. Había dos tipos: los cromosomas X propios del sexo femenino y el cromosoma Y del masculino, y esto referente a los cromosomas sexuales, porque después estaba todo el resto de los cromosomas que determinan las características de otros órganos y funciones.
Pero a su vez, a estos médicos jóvenes les solía escuchar decir en lenguaje coloquial que el cromosoma Y contenido en el núcleo de la célula sexual masculina, el espermatozoide, acompañado del correlativo femenino X en todo hombre, era un cromosoma “trucho”.
Tanto me conmovió y movilizó esa repetida observación, que un día cansado de no poder entender qué significaba eso, y quizás a 40 años de haberme recibido; un día, me armé de valor y me decidí y fui a la cátedra de genética de la Facultad de Medicina donde había cursado esa materia y consiguiendo ser atendido por un genetista, le expresé en términos coloquiales lo que había oído decir.
Me contestó: “Bueno... Diríamos que el cromosoma X tiene un potencial genético superior al Y. Pero cuando se aparea con el Y el X disminuye su caudal genético.”
Al escucharlo quedé sorprendido de lo que oía porque yo como psicoanalista de niños, que conocía muy bien la relación madre - bebé, sabía, aunque nunca había inferido de esto nada importante, que la madre siempre alienta a su hijo varón a una superioridad, hasta exagerada, por ejemplo “vos sos mi varoncito, vos no vas a llorar, vos podés superar tal o cual obstáculo, etc.”
Es decir, que acá había una relación entre la genética, hecho biológico, y la psicología temprana. Después, continuando mis estudios de psicología, supe la verdad o creí encontrarme con la verdad y la razón del por qué se desvaloriza la importancia de la mujer y se enfatiza la del varón. Como si ya la biología sirviera como vehículo para enfatizar la importancia del varón aun en detrimento de la mujer. Y que esto pasa al inconsciente de la mujer y lleva a advertir que muchas de las razones por las cuales se quejan de la superioridad del hombre y que no las dejan surgir ya tiene raíces biológicas.
Este ejemplo lo doy para que me vayan acompañando en muchos de los enunciados que emito en este curso para darle un carácter más realista. Quizá esta sea la razón de que algunos de ustedes y sin que yo insistiera demasiado, me han hecho conocer que, como era mi deseo más ferviente, fueran ustedes a recibir este blog e irlo ordenadamente imprimiendo para tener una idea más realista del porqué muchas veces se enuncian como verdades incontrovertibles hechos que han ido siendo descubiertos.
Continuará...
viernes, 18 de febrero de 2011
TRANSICIÓN DE LA ESPIRITUALIDAD A LA PSICOLOGIA Y VICEVERSA
No solamente a ustedes, sino también a mí, me sorprendió el pasaje de la espiritualidad a la psicología, es decir, el comenzar, en el desarrollo de este blog, por la espiritualidad y luego seguir con la psicología. Recordar que esto me diferencia de Freud, quien no admitía, aparentemente, una espiritualidad.
Después me he dado cuenta de que hago una homologación, entre una y otra, de las dos disciplinas, desde el origen de la vida, comenzando por la primera para pasar a la segunda.
Quiero, para corroborar tal enlace, utilizar algo como lo que ocurre en música con el contrapunto. Un ejemplo de este último es el caso de una melodía ejecutada concomitantemente entre la orquesta y un instrumento solista. Ambas formas musicales, aparentemente distintas están armónicamente correlacionadas para que al oído, al menos en la actualidad, le resulten aceptables.
Vamos ahora al título de este fragmento, que también se dará, con ejemplos de los muchos matices incluidos. Pero esta vez aplicado a los dos ámbitos en la evolución y construcción primaria de la mente.
En mi t IV establezco los cuatro niveles que se dan en la evolución del lenguaje. En el primer nivel hay un “lenguaje”, de carácter genético, instintivo (el huevo en formación o el embrión y el feto que le siguen), trascendental, con el “alfarero” mientras nos crea, donde se armonizan o no de entrada, llegando a la ruptura si no se logra (diríamos si armonizan o no).
Es lo mismo que sucede en la vida ulterior, entre el niño, por ejemplo en su etapa de infante (que aún no habla), a la de niño en que sí o no, lo ha logrado. Probablemente aquí armonizan o no, el ser humano en su evolución, con la forma de comunicación del “alfarero” en su actividad creativa.
Se podría dar un número casi infinito de ejemplos, pero para el que capta este primero propuesto, probablemente resulte suficiente.
Algo similar estará ocurriendo entre el soma y las otras áreas señaladas, que enriquecerán, cuando se conocen las tres, el enfoque con que el analista trata a su analizado, con fines diagnósticos o terapéuticos.
De la unidad de todo lo dicho e insinuadas muchas otras correlaciones, resultará la persona con la que interactuamos
Después me he dado cuenta de que hago una homologación, entre una y otra, de las dos disciplinas, desde el origen de la vida, comenzando por la primera para pasar a la segunda.
Quiero, para corroborar tal enlace, utilizar algo como lo que ocurre en música con el contrapunto. Un ejemplo de este último es el caso de una melodía ejecutada concomitantemente entre la orquesta y un instrumento solista. Ambas formas musicales, aparentemente distintas están armónicamente correlacionadas para que al oído, al menos en la actualidad, le resulten aceptables.
Vamos ahora al título de este fragmento, que también se dará, con ejemplos de los muchos matices incluidos. Pero esta vez aplicado a los dos ámbitos en la evolución y construcción primaria de la mente.
En mi t IV establezco los cuatro niveles que se dan en la evolución del lenguaje. En el primer nivel hay un “lenguaje”, de carácter genético, instintivo (el huevo en formación o el embrión y el feto que le siguen), trascendental, con el “alfarero” mientras nos crea, donde se armonizan o no de entrada, llegando a la ruptura si no se logra (diríamos si armonizan o no).
Es lo mismo que sucede en la vida ulterior, entre el niño, por ejemplo en su etapa de infante (que aún no habla), a la de niño en que sí o no, lo ha logrado. Probablemente aquí armonizan o no, el ser humano en su evolución, con la forma de comunicación del “alfarero” en su actividad creativa.
Se podría dar un número casi infinito de ejemplos, pero para el que capta este primero propuesto, probablemente resulte suficiente.
Algo similar estará ocurriendo entre el soma y las otras áreas señaladas, que enriquecerán, cuando se conocen las tres, el enfoque con que el analista trata a su analizado, con fines diagnósticos o terapéuticos.
De la unidad de todo lo dicho e insinuadas muchas otras correlaciones, resultará la persona con la que interactuamos
Muerte de Néstor K.
La mañana del 27 de octubre del año pasado, alrededor de las siete, al levantarme, y como siempre después del desayuno, me entero por radio, primero, de que estaba muy grave Néstor, y enseguida, que acababa de morir.
Al mismo tiempo leo en la Nación de esa misma mañana, un artículo acerca del momento angustioso que viviría Néstor dado que se le venía la posibilidad de ser llevado a la justicia y hasta encarcelado. Después, juntando ambas noticias, comprobé la ambivalencia que encubrían, ya que estaban estrechamente relacionadas: por un lado, se expresaba una gran maldad que se estaba ejecutando, y por el otro, el sentimiento de culpa y la necesidad de castigo inconscientes, de consecuencias mortales, al mismo tiempo que una amenaza que se cernía sobre él por sus hechos ejecutados en contra de la república (federalismo quebrantado, falta de respeto por dos de los tres poderes de nuestra democracia, etc., etc.) y había recibido la noticia de que están entrando material bélico por la frontera de nuestro país, enviado desde Venezuela por Chávez, para organizar aquí un ejército civil.
Me acordé también de lo que casualmente estaba leyendo en Winnicott de que el bebé debe enfrentar una lucha por integrar lo bueno (amor) con lo malo (su maldad). Esta ambivalencia fue resuelta por M. Klein con su concepto de la elaboración de la posición depresiva en la que si prevalecía el bien, al conjurarse con el mal, surgía con la culpa consiguiente, los deseos de reparar el daño ejecutado; si era conseguido venía la integración de la personalidad, lograda la cual, daba como resultado la alegría, cesando la persecución y el sentimiento de culpa a partir del objeto dañado (la madre) y todo eso sentido también en su interior. En una palabra sobrevenían las bases de la salud mental futura.
También recordé lo que dice Freud en su libro Tótem y Tabú refiriéndose a las tribus maoríes de Australia, estudiadas por un antropólogo de su época, que, entre las muchas características del hombre primitivo, estaba el hecho de que, cuando ejecutaba un acto ilícito, quebrantando las leyes totémicas, por las que se regía, es decir, ejecutar lo que le era tabú: matar al padre y practicar el incesto con la madre y/o hermanas, un desenlace posible era el de morir fulminado sin necesitar haber sido sometido a ningún juicio acusatorio que viniera de afuera de él. Tener en cuenta que Freud señala que en la época que se escribe ese libro los maoríes conservaban las costumbres del hombre primitivo
Si eso lo traemos a la actualidad nos preguntamos: ¿y el hombre actual no conservará en su inconsciente eso mismo, algo como autocastigarse, incluso la muerte, sin necesidad de ser juzgado por el prójimo?. Ese desenlace mortal sería la acción de un hecho de justicia, que no requeriría la actuación de la humana corriente.
¿Qué les parece todo esto mis queridos amigos? ¿Sirve o no para algo el psicoanálisis, que llevo encima?
Algunas reflexiones del día siguiente: algo más, me pregunto: ¿qué va a pasar con Cristina sin Néstor? Este, a mi gusto, era un eximio “domador de fieras”. Si no para que se rodeaba de delincuentes, en general muy malas personas, creo para que ellos ejecutaran la violencia y la persecución inconsciente que lo dominaban, para la que no bastaron sus prematuros achaques, que lo llevaron a la muerte súbita.
Pero, ¿qué pasa cuando el domador ya adentro de la jaula con leones, los cuales domina magistralmente, si él se debilita o entra un extraño a la jaula?, ¿no se abalanzan sobre el débil o sobre el extraño hasta devorarlo?
Pues entonces, ¿Cristina tendrá la capacidad de dominar esas fieras, en beneficio propio, como lo hacía Néstor?
Agrego algo más:
Lo que relato de Freud acerca de lo que dice de las muertes por tendencias auto-destructivas en Tótem y Tabú, se referiría a un hecho de la evolución de la especie (eso se llama filogenia). Pero tener en cuenta que en nuestra evolución como personas, desde que somos bebés (y eso se llama ontogenia) se descubre lo mismo, de la necesidad de integrar los impulsos destructivos (digamos, la maldad) y el amor (digamos, la bondad). Vieron que M. Klein dice que si el amor prevalece sobre la maldad viene la integración con elaboración de la posición depresiva, sobreviniendo la verdadera alegría y deseos de preservar y reparar el objeto (la madre).
De manera que eso (¡ojo!) es una advertencia para los padres en el desarrollo de los hijos. Pensar que la culpa no resuelta, en Néstor, lo fulminó. Y Cristina ¿cómo es?, ¿Cual será la calidad de Cristina?, el tiempo dirá...
Al mismo tiempo leo en la Nación de esa misma mañana, un artículo acerca del momento angustioso que viviría Néstor dado que se le venía la posibilidad de ser llevado a la justicia y hasta encarcelado. Después, juntando ambas noticias, comprobé la ambivalencia que encubrían, ya que estaban estrechamente relacionadas: por un lado, se expresaba una gran maldad que se estaba ejecutando, y por el otro, el sentimiento de culpa y la necesidad de castigo inconscientes, de consecuencias mortales, al mismo tiempo que una amenaza que se cernía sobre él por sus hechos ejecutados en contra de la república (federalismo quebrantado, falta de respeto por dos de los tres poderes de nuestra democracia, etc., etc.) y había recibido la noticia de que están entrando material bélico por la frontera de nuestro país, enviado desde Venezuela por Chávez, para organizar aquí un ejército civil.
Me acordé también de lo que casualmente estaba leyendo en Winnicott de que el bebé debe enfrentar una lucha por integrar lo bueno (amor) con lo malo (su maldad). Esta ambivalencia fue resuelta por M. Klein con su concepto de la elaboración de la posición depresiva en la que si prevalecía el bien, al conjurarse con el mal, surgía con la culpa consiguiente, los deseos de reparar el daño ejecutado; si era conseguido venía la integración de la personalidad, lograda la cual, daba como resultado la alegría, cesando la persecución y el sentimiento de culpa a partir del objeto dañado (la madre) y todo eso sentido también en su interior. En una palabra sobrevenían las bases de la salud mental futura.
También recordé lo que dice Freud en su libro Tótem y Tabú refiriéndose a las tribus maoríes de Australia, estudiadas por un antropólogo de su época, que, entre las muchas características del hombre primitivo, estaba el hecho de que, cuando ejecutaba un acto ilícito, quebrantando las leyes totémicas, por las que se regía, es decir, ejecutar lo que le era tabú: matar al padre y practicar el incesto con la madre y/o hermanas, un desenlace posible era el de morir fulminado sin necesitar haber sido sometido a ningún juicio acusatorio que viniera de afuera de él. Tener en cuenta que Freud señala que en la época que se escribe ese libro los maoríes conservaban las costumbres del hombre primitivo
Si eso lo traemos a la actualidad nos preguntamos: ¿y el hombre actual no conservará en su inconsciente eso mismo, algo como autocastigarse, incluso la muerte, sin necesidad de ser juzgado por el prójimo?. Ese desenlace mortal sería la acción de un hecho de justicia, que no requeriría la actuación de la humana corriente.
¿Qué les parece todo esto mis queridos amigos? ¿Sirve o no para algo el psicoanálisis, que llevo encima?
Algunas reflexiones del día siguiente: algo más, me pregunto: ¿qué va a pasar con Cristina sin Néstor? Este, a mi gusto, era un eximio “domador de fieras”. Si no para que se rodeaba de delincuentes, en general muy malas personas, creo para que ellos ejecutaran la violencia y la persecución inconsciente que lo dominaban, para la que no bastaron sus prematuros achaques, que lo llevaron a la muerte súbita.
Pero, ¿qué pasa cuando el domador ya adentro de la jaula con leones, los cuales domina magistralmente, si él se debilita o entra un extraño a la jaula?, ¿no se abalanzan sobre el débil o sobre el extraño hasta devorarlo?
Pues entonces, ¿Cristina tendrá la capacidad de dominar esas fieras, en beneficio propio, como lo hacía Néstor?
Agrego algo más:
Lo que relato de Freud acerca de lo que dice de las muertes por tendencias auto-destructivas en Tótem y Tabú, se referiría a un hecho de la evolución de la especie (eso se llama filogenia). Pero tener en cuenta que en nuestra evolución como personas, desde que somos bebés (y eso se llama ontogenia) se descubre lo mismo, de la necesidad de integrar los impulsos destructivos (digamos, la maldad) y el amor (digamos, la bondad). Vieron que M. Klein dice que si el amor prevalece sobre la maldad viene la integración con elaboración de la posición depresiva, sobreviniendo la verdadera alegría y deseos de preservar y reparar el objeto (la madre).
De manera que eso (¡ojo!) es una advertencia para los padres en el desarrollo de los hijos. Pensar que la culpa no resuelta, en Néstor, lo fulminó. Y Cristina ¿cómo es?, ¿Cual será la calidad de Cristina?, el tiempo dirá...
sábado, 29 de enero de 2011
Acerca de mi nuevo libro
A todos los miembros de INTERPRO y a los receptores de mi Blog.
Quiero aclarar algo:
Quiero exponerles algo antes de sumergirme con el libro a publicar, de espiritualidad. A todo esto hoy, 27 de enero, terminé de redactar el libro Meditacion Trascendental Cristiana (var. RM)
Tengo 50 años de médico y he visto crecer extraordinariamente la medicina: hoy en día es más química que lo que era en mi época (los neurotransmiores, los fermentos, etc).
En estos últimos 100 años Freud descubre y describe la estructura de la mente que antes estaba dispersa, no integrada, en la filosofía, la religión, la sociología, etc. Freud nos da una anatomía y una fisiología (funcionamiento) de la mente; la técnica para curar, cambiar la personalidad; la técnica psicoanalítica.
Fundo el Instituto Interdisciplinario para Profesionales y Otros INTERPRO).
Vuelvo a la espiritualidad inspirado en la Meditación Trascendental hinduista (en USA recurren al Dalai Lama), yo a la doctrina cristiana.
Personalmente el "hacer consciente lo inconsciente", del psicoanálisis no me basta y busco la solución en la meditación trascendental Cristiana.
Nunca dejé ni pienso dejar, ni la medicina ni el psicoanálisis. Lo que propongo es un gran progreso. No se confundan no soy un psicoanalista renegado ni uno que descubrió algo mejor.
Es un gran progreso y no un cambio alocado de la vejez.
Hasta pronto.
Gerardo RM
Quiero aclarar algo:
Quiero exponerles algo antes de sumergirme con el libro a publicar, de espiritualidad. A todo esto hoy, 27 de enero, terminé de redactar el libro Meditacion Trascendental Cristiana (var. RM)
Tengo 50 años de médico y he visto crecer extraordinariamente la medicina: hoy en día es más química que lo que era en mi época (los neurotransmiores, los fermentos, etc).
En estos últimos 100 años Freud descubre y describe la estructura de la mente que antes estaba dispersa, no integrada, en la filosofía, la religión, la sociología, etc. Freud nos da una anatomía y una fisiología (funcionamiento) de la mente; la técnica para curar, cambiar la personalidad; la técnica psicoanalítica.
Fundo el Instituto Interdisciplinario para Profesionales y Otros INTERPRO).
Vuelvo a la espiritualidad inspirado en la Meditación Trascendental hinduista (en USA recurren al Dalai Lama), yo a la doctrina cristiana.
Personalmente el "hacer consciente lo inconsciente", del psicoanálisis no me basta y busco la solución en la meditación trascendental Cristiana.
Nunca dejé ni pienso dejar, ni la medicina ni el psicoanálisis. Lo que propongo es un gran progreso. No se confundan no soy un psicoanalista renegado ni uno que descubrió algo mejor.
Es un gran progreso y no un cambio alocado de la vejez.
Hasta pronto.
Gerardo RM
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