viernes, 4 de octubre de 2013

4 de octubre

Al terminar estas generalidades, quiero exponer que actualmente he pensado, porqué se separaron la espiritualidad, la psicología  (seguramente también con ella la sociología) y la medicina con su enfoque netamente organicista.
La espiritualidad se transformó en la teología que conocemos en nuestra religión católica, netamente absolutista y omnipotente.
La psicología clásica (y su compañera la sociología) se dispersa, desde su nacimiento en la filosofía, en una sinnúmera cantidad de enfoques que no solamente son diferentes unos de otros, sino francamente antagónicos: inmanente-trascendente, materialismo-idealismo, esencia-existencia, etc. Con el psicoanálisis aparece la integración de los opuestos: bueno-malo, masculino-femenino, persecutorio-depresivo, consciente inconsciente, etc.
La medicina persiste desde su principio académico, francamente ligada a los hechos biológicos y organicistas.
Hasta aquí un enfoque inmanente, que se continúa con el trascendente mecanicista (la cibernética y la robótica) referente a las máquinas que el mismo hombre construye.
Recién, como ya dije, con la aparición del pensamiento analítico (freudiano) se logra una unificación de todas estas corrientes  humanas (especialmente de la mente).
Este es el clima en el que brota mi presente exposición, necesaria para que recién entonces se pueda hablar de un enfoque unificador de la vida humana que nos permite actuar para mejorar esas, nuestras condiciones de vida.    
          También surgen la cibernética y la robótica que logran un acercamiento comprensivo de la relación entre la máquina y la mente humana.


PSICOLOGÍA DINÁMICA GENERAL (ANALÍTICA)

Mi esquema teórico y técnico referencial.
         La doble actitud humana de dependencia e independencia, la hago derivar de la relación ambivalente del bebé respecto a la madre. Predomina en él la dependencia y es menor la autonomía. En la madre, justamente a la inversa: mayor autonomía y menor dependencia. La dependencia instala las imagos que progresan hacia las imágenes, de naturaleza liberadora.

         Es la capacidad humana de identificación lo que permite abstraer la realidad, abriendo una brecha entre el sujeto y el objeto. En lo sucesivo todo lo análogo a la dependencia de la madre, y su placer inherente, tomará los caracteres de la metáfora. Por el contrario la separación, dará lugar al componente metonímico, que mezclado con el anterior progresará hacia los símbolos (las ideas, los pensamientos y los razonamientos) liberadores y liberados, pero igualmente dependientes de la realidad. 

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