Hecha esta aclaración me atrevo a
pensar, como antes en Espiritualidad lo demostré, que el Creador (o mejor
dicho, la Creación) hecha manos del hombre, como colaborador dotado de los atributos
más elaborados, al aportar, el lenguaje, la abstracción y la conceptualización;
así como verlo también con ese desnivel, que parece ser la fuente de la
Creación, que va de lo imperfecto a algo mejor (nuevamente del displacer al placer).
Así se entiende que después de ser
nosotros creados (ver Cap. 18 del libro De Jeremías en el Génesis), algunos
libremente eligieron, los escasísimos, el buen camino en la Creación, el de “crear-con”
(el Creador)- y otros quisieron construir la torre que llegaría al cielo, es
decir, pretender imitar el destino de los “buenos” y alcanzarlos: el “crear-al
lado de”. Esos son "Los Hijos de los Hombres" o "Hijos de las
Tinieblas, como a estos últimos los llamó Cristo, los cuales ejecutarían todos
los males que nos acosan: delincuencia, perversiones de todo tipo, alcoholismo,
tabaquismo, etc, etc. El escaso remanente bueno en el Antiguo Testamento, serían
llamados "Hijos de Dios", Y Cristo los llamó "Hijos de la
Luz".
Habría algo dinámico en esta forma
de ver la Creación que explicaría las grandes calamidades que comete el hombre,
opuestas a sus grandes logros, avances y perfeccionamientos observables en
nuestra evolución.
Si no hacemos estas observaciones previas
al entrar en una psicología de avance, no podemos vencer ese pesimismo que nos
abate en relación a este tema, al ver nuestro panorama actual.

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