viernes, 12 de julio de 2013

12 de julio

Tomemos el hecho de la destilación del petróleo crudo hasta alcanzar le etapa más gasificada (relacionada con la "sublimación" psicoanalítica). Si lo comparamos con el curso del desarrollo humano y su mente, podríamos decir que la energía original que interviene en el desarrollo humano, hasta alcanzar la mente (con sus tres atributos básicos: lenguaje, abstracción, conceptualización, como ya lo vimos anteriormente), también supone un proceso de perfeccionamiento en el que querríamos insertarnos bajo el título de “mejorar la condiciones de la vida humana”.
“El hombre no inventa nada que no sea a la medida del hombre”; me refiero a la torre de destilación del petróleo que va, por cambios de presión y temperatura, generando los distintos derivados del petróleo crudo, en forma semejante a como la mente va dando lugar a procesos evolutivos hasta llegar a la sublimación que a partir del material crudo alcanza la mentalización (espiritualizacion) de ese material crudo primitivo. Se llega así a la conceptualización con abstracción, hasta su expresión por el lenguaje.
El tema de la espiritualidad lo abordo al comienzo (llamémosle alfa ), de esta obra porque en esa oportunidad (etapa trascendente sobrenatural) somos creados por el alfarero (como se llama el creador a sí mismo en el Génesis), Igualmente al final (omega) porque esa sería nuestra meta para la que fuimos creados (llegar a un nivel de formación global que nos capacitará probablemente, para participar en completar la creación del cosmos).

Si es legítimo pensar, como lo digo en mi última obra de Espiritualidad, que nosotros con nuestra mente representamos el último eslabón en el curso de la Creación (la pienso como un proceso en marcha), podemos pensar que la obra de la Creación está lejos de haber concluido. Esto se logra comparando las etapas más primarias de la Creación. Algo semejante a lo que ocurre con los terremotos y grandes cataclismos de la naturaleza, pero que todos, como ya dije anteriormente, parecen seguir el curso de la evolución, partiendo de lo imperfecto para alcanzar algo mejor. En Más Allá del Principio del Placer de Freud, sería ir del displacer al placer (de alfa a omega  - en la metáfora climatológica sería el pasaje del tiempo ciclónico malo al anticiclónico bueno y viceversa).

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