PRÓLOGO
. GENERALIDADES
Inicio esta pretenciosa parte (parte I) de mi
obra, y la llamo así porque tiene la pretensión de con ella contribuir a mejorar
las condiciones de la vida humana.
Pensemos
en los dos grandes hombres que han cimentado nuestra cultura; Cristo hace seguramente
dos mil años como se cree y Freud del que sí tenemos la certeza de que empezó
su Obra en el ámbito de la psicología, hacen cien años.
No
olvidemos, si nos vamos para más atrás, la filosofía de los griegos; Sócrates
(470 años AC) y sus seguidores. Y antes aún se puede citar el Código de
Hammurabi de los babilonios, que representa el primer conjunto de leyes; la más
antigua encontrada (1760 años AC).
Cristo) nos dio
la certeza de la obra, en nosotros, del Creador (Dios) que se venía conociendo,
pero al redimirla la certificó como creíble para poder confiar en nosotros
mismos, la eficacia de la Creación y especialmente del porqué de la nuestra. Como
dice San Pedro llegamos a ser “cónyuges, consortes y partícipes” – “divinae consortes
naturae”, en la obra de la Creación y San Pablo diciendo que somos co-creadores
y co-rredentores en la obra de la Creación. Poco a poco fue capturada por la
teología que conocemos y lamentablemente severamente deformada.

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