viernes, 4 de enero de 2013

VIERNES, 4 DE ENERO DE 2013


Aconsejo, por tanto, mi página en español de INTERNET. “El eslabón perdido” es la psicología analítica, que vienen a ser los descubrimientos de Freud que configuran una anatomía y una fisiología de la mente. Cómo está estructurada y cómo funciona.
A los casi sesenta años de médico estoy creyendo descubrir porqué en mi historia personal y profesional se han incluido tres áreas básicas, por orden de aparición: la espiritualidad, la medicina y la psicología (más específicamente el psicoanálisis freudiano).
La inquietud espiritual apareció en una época muy temprana mía. No puedo decir que tuve padres particularmente comprometidos con esos principios. Un poco más mi madre que mi padre, el que en aquella época se conocía como un librepensador. Mi madre sí era practicante católica pero sin exageración ni fanatismo e intolerancia. El psicoanálisis muchos años después me ha sugerido algo en ese fervor y firme adhesión a la figura de Cristo: la falta de una relación afectiva cálida y atrayente con mi padre y que ahí haya buscado una compensación.
Esa espiritualidad sólida me fue llevando a una inclinación muy temprana (ya alrededor de los doce años), a tener siempre amistad con algún sacerdote, sin duda que me resultara cordial. Estoy hablando de sacerdotes del clero secular desde que yo en esos años vivía en un pueblo de la provincia de Bs. As., donde mi padre ejercía la medicina. Pero, mas tarde cuando volvemos a Buenos Aires y me anotan en el Colegio del Salvador de los padres jesuitas  “me agarro un fuerte metejón” con ellos y se reabre ahora mucho más fuerte mi temprana vocación sacerdotal. No quiero extenderme más en estos años, pero quiero relatar que al terminar quinto año y hacer unos ejercicios espirituales de San Ignacio, decido renunciar a la idea que me atraía y nunca mas me propuse concretar. Pero quedé para siempre con una gran inquietud por lo sobrenatural y con la modalidad de vida del jesuita.

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