Tomemos el hecho de la destilación
del petróleo crudo hasta alcanzar le etapa más gasificada (relacionada con la
"sublimación" psicoanalítica). Si lo comparamos con el curso del
desarrollo humano y su mente, podríamos decir que la energía original que
interviene en el desarrollo humano, hasta alcanzar la mente (con sus tres
atributos básicos: lenguaje, abstracción, conceptualización, como ya lo vimos
anteriormente), también supone un proceso de perfeccionamiento en el que
querríamos insertarnos bajo el título de “mejorar la condiciones de la vida humana”.
“El hombre no inventa nada que no sea a
la medida del hombre”; me refiero a la torre de destilación del petróleo que
va, por cambios de presión y temperatura, generando los distintos derivados del
petróleo crudo, en forma semejante a como la mente va dando lugar a procesos
evolutivos hasta llegar a la sublimación que a partir del material crudo alcanza
la mentalización (espiritualizacion) de ese material crudo primitivo. Se llega
así a la conceptualización por abstracción, hasta su expresión por el lenguaje.
Anticipo algo respecto a la
espiritualidad. Realmente es como el decir:
algo que va “de alfa a omega” (buscar con Marcelo y poner esto con las letras
griegas). Desde que es un tema que aparece de entrada en la Obra y esto porque
considero la trascendencia sobrenatural el principio de la vida humana. Pero
también lo trataré al final porque es hacia lo que marchamos dándole sentido de
la vida
Si es legítimo pensar, como lo digo
en mi última obra de Espiritualidad, que nosotros con nuestra mente
representamos el último eslabón en el curso de la Creación (la pienso como un
proceso en marcha), podemos pensar que la obra de la Creación está lejos de
haber concluido. Esto se logra comparando las etapas más primarias de la Creación.
Algo semejante a lo que ocurre con los terremotos y grandes cataclismos de la
naturaleza, pero que todos, como ya dije anteriormente, parecen seguir el curso
de la evolución; partiendo de lo imperfecto para alcanzar algo mejor. En Más
Allá del Principio del Placer de Freud, sería ir del displacer al placer.
Hecha esta aclaración me atrevo a pensar, como antes en Espiritualidad lo demostré, que el Creador (o mejor dicho, la Creación) hecha manos del hombre, como colaborador dotado de los atributos más elaborados, al aportar, el lenguaje, la abstracción y la conceptualización; así como verlo también con ese desnivel, que parece ser la fuente de la Creación, que va de lo imperfecto a algo mejor (nuevamente del displacer al placer).

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