sábado, 17 de noviembre de 2012

17 de noviembre de 2012

En realidad por naturaleza (constitución) no somos malos, sino proclives al desvío, a descarri-larnos), pero debemos para responder al diseño del alfarero (Dios) averiguar cómo debe conducir-se (anatomía y fisiología) nuestro cuerpo, ídem nuestra mente (psicología) y también nuestro es-píritu.


Esto supone aceptar nuestra “maldad” (co-mo el displacer en Más Allá del Principio del Pla-cer) y luchar por mejorar nuestras condiciones de vida (cuerpo, mente y espiritu), adecuándonos al diseño, para cada una de nosotros, propuesto por el arquitecto (Dios) y ofrecerle al alfarero nuestra energía (pulsiones de vida y de muerte) para que El termine de organizarla para ordenar la Crea-ción.

Primero (Freud) habló de instintos de vida y muerte, después abandonados a la vida biológica (cuerpo-soma) siendo reemplazados por el de pulsiones tratándose ya de experiencias (las sen-tidas y vividas como buenas y malas). ¡A trabajar entonces y seguir en la meta del bien: “Mejorar las condiciones de la vida humana”.

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