Me referiré a las
consideraciones que se
pueden
evocar antes de iniciar la segunda parte que se ocupará del tema de mejorar la
condiciones de la vida humana.
Ante todo intenté resumir en mi
libro II sobre la creación de la mente humana desde el punto de vista
psicológico (t II:193). En la parte final, espiritualidad, de mi obra trataré
de hacer otro tanto con nuestro origen desde la trascendencia sobrenatural.
Como un aporte de ciencia ficción.
El hombre de las cavernas consistiría ya en macho y hembra (evolucinando a
varón y mujer).
La mujer permanecería en la caverna
y el varón salía para separarse del “ser” (lo femenino) y para buscar alimentos.
La mujer quedaba sola con la o las crías. Si el macho no venía con alimentos de
afuera, consumiría su leche para alimentar el bebé y se alimentaría ella y los
críos con bichos, gusanos, etc. que habitaban la caverna. La grasa natural de
las nalgas femeninas eran depósito de lípidos que si continuaba sin venir el
macho, se aprovechaba la capacidad biológica de la mujer de ser proveedora,
desde esos lípidos almacenados, de hidratos de carbono y proteínas, etc. El
macho que se fue, volvía para la procreación, reencuentro con su “ser" femenino
perdido y la relación que tuvo con la madre (socialización). La buscaba y la
abandonaba (el “fort”-”da” del nieto de Freud en el fútbol del futuro) logrando
así la formulación del concepto, re-presentando como imágenes abstractas todos los atributos del objeto pero
siempre identificado con algo real del mismo. Ejemplo: al evocar el concepto
gato, representarse todos sus atributos pero a su vez siempre teniendo presente el gato real que conocemos. Ese estar y no
estar, tener y no tener, en la base del origen
de la simbolización, basada en la identificación.
Al vivir bien la relación con la
mujer, en el vínculo original con la madre, lo internalizaba y, como dice Hanna Segal “los aspectos reparados
del objeto se instalan en la mente como símbolos”. Se trataría del origen de la
mente, manteniendo la reminiscencia de la trascendencia sobrenatural con el Creador
(ver Espiritualidad) y natural con los padres. Se alcanza: la estructuración
del esquema corporal, de la mente, del espíritu y la socialización, atributos
distintivos del hombre ya evolucionado, actual.
Desde que Sócrates, pese a los miles
de años transcurridos, estaría más cerca del “Homo sapiens” (que ya pensaba),
el hombre de las cavernas, el cavernícola. el troglodita, el cual podríamos
relacionar con el hombre de Platón criado en las sombras. Tales sombras para mí
deben ser el primer hecho posterior a la salida del narcisismo, la indiscriminación
original.
Se iniciaría la vida psíquica del hombre,
y la sombra originalmente representaría el propio “self” y después la presencia
de otro, el prójimo. Internalizadas esas
primeras sombras constituirían las “imagos”, precursoras de las imágenes, que
ya caracterizan el hombre pensante. Al salir de la caverna y ver la luz, se reemplazarían
las sombras y se iniciaría la discriminación con otros (si se trataba de las
mujer, con el hijo o el hombre; en el caso de éste último, con el hijo, la
mujer y los otros congéneres con los que ya llevaría a cabo tareas, esbozos del
futuro trabajo).
Se habría alcanzado la discriminación
endopsíquica e interpersonal, acompañado del juego (las pinturas rupestres por
ejemplo) y después el lenguaje (como en la evolución del “fort y el da” del
juego con el carretel del nieto de Freud).

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