martes, 17 de julio de 2012

Al surgirme mi hija Ana (councelor) como nueva ayudante en esta tarea de remitir blogs. me pidió que no me limitara en adelante a simplemente desglosar mi obra escrita total, que por otra parte la pueden encontrar bien sintetizada tanto en mi página de INTERNET como en mi t VI (Mis Contribuciones al Psicoanálisis).

Ana entonces me preguntó qué podía decir de los Noviazgos violentos.
         Como ya he expuesto, tanto en mi página de Internet como en mi t VI,  la conveniencia de reinstalar la institución del noviazgo antes de la convivencia, a tal punto que tengo un aforismo “mas vale un noviazgo controvertido que un matrimonio infeliz”.
         Con respecto al tema de la violencia en las relaciones  hombre – mujer, es necesario conocer mis estudios sobre la masculinidad y femineidad, consideradas por mí como hechos eminentemente psicológicos, instituciones, que obviamente no están presentes en los animales, cuya unión solamente se lleva a cabo por razones biológicas.
         En mi t I, propongo dos tipos de identidad humana la sexual y la estructural. Respecto a la segunda creo que el varón (hago sinónimos genero masculino, varón y virilidad) alcanzan un logro superior a la mujer dado que ésta queda más fijada a la identificación con la madre lo cual refuerza en ella la identidad sexual pero debilita la estructural. Estas conclusiones últimas las extraje de los estudios de Winnicott acerca de que la mujer es del orden del “ser” mientras que el varón es del  “hacer”. Esto me llevó a pensar que el hombre si no hace algo no “es” y la mujer aunque no haga nada “es”. La primera tarea que tiene entonces que llevar a cabo el varón es la de lograr la virilidad a partir de su condición natural de macho. Pienso que esto lo lleva al hombre a una hostilidad envidiosa, casi estructural, respecto a la mujer, por creer que ella está mejor dotada que él,
         Respecto a esto último, pienso que realmente la mujer, en cuanto al “ser” vale más que el hombre, pero que este último la supera en función de los logros que se ve obligado a realizar para “ser”.
Esto nos llevaría a entender porqué la mujer actual se queja de que siempre el hombre, por ejemplo en el plano laboral, la supera e incluso que se tiende a preferir al hombre en cargos directivos, mientras que a ella minimizarla. El fuerte de la mujer es crear vida, nutrir y cobijar, lo que explica que por el contrario en los grandes logros culturales necesariamente el hombre la supera.
Sería entonces necesario desde la enseñanza primaria, y el ejemplo de los padres, hacerle entender a la niña estos conocimientos para no caer en situaciones que Freud mismo expresara como que la mujer es un factor retardatario en la cultura.
Se trataría entonces de una complementariedad que lejos de ser motivo de hostilidad entre los géneros, más bien que fuera un factor que estimulara la búsqueda de las mutuas necesidades de aquello de que se carece y así capacitándola a la mujer a lucir y ceder, los valores naturales imprescindibles que la caracterizan, hasta alcanzar una valoración proporcional a la del hombre en su esfera. Y algo semejante decir para este último.
Todo lo dicho respondería a un mayor narcisismo en la mujer y a un predominio de las relaciones objetales en el varón, por tener que renunciar a la identificación femenina con la madre. De manera que en gran medida la queja de la mujer de ser detenida en su desarrollo por el hombre, sin duda podría ser admitida, pero sin olvidar que hay una razón estructural inherente a su naturaleza lo que a la mujer la detiene. No obstante sin duda el hombre por la hostilidad natural de que ya hablamos, hacia la mujer, contribuye a ser un factor que limita el crecimiento de la mujer en el ámbito de la creación cultural.  
En el próximo blog me referiré a los otros factores seguramente inconscientes, que pueden ser fuente de hostilidad entre los sexos. Tener en cuenta que para mí la semántica que da lugar a las distintas conductas humanas, normales y patológicas, nos llevan a adoptar un enfoque amodal (no limitado a un solo punto de vista) de las actitudes de un sexo para con el otro.  
Espero sus comentarios.
Un fuerte abrazo.
Gerardo y Ana Ruiz Moreno.







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