viernes, 11 de mayo de 2012

Pensamientos en este momento de transición.

Como les prometí, inicio la segunda parte del blog que se va a referir específicamente a los escritos psicoanalíticos, tomando como eje mi formación con las obras de Freud, de Melanie Klein y de las escuelas psicoanálíticas argentina, norteamericana y francesa. También les prometí que iba a escribirlo con el propósito de mejorar las condiciones de la vida humana, actualmente en situación de crisis; “crisis” a la que no me refiero en un sentido sólo peyorativo, sino como sostuve en mi tomo XIV, sobre política y psicoanálisis, también positivo: como posibilidad de cambio (ahí, en mi tomo XIV, van a ver que yo presento a la Argentina en su crisis del 2000 en lo referente a la manifestación de “la voz del pueblo” como pionera en este último siglo, a la altura de las primeras manifestaciones en siglos anteriores, de una forma política activa).

En el Evangelio lo vemos a Cristo demostrando que lo que yo llamo “anhelo de estructuración”, que es un concepto de mi autoría, aparece especialmente en algunas personas en momentos de adversidad. En personalidades marcadamente deficitarias, para el sentir de Occidente más bien soberbio, como las prostitutas, enfermos, delincuentes y otros muchos más. Para eso les recomiendo que lean el encuentro de Cristo con la prostituta del banquete, el diálogo con el delincuente que muere en la cruz junto a Él, y sobre todo, cómo termina Cristo diciéndoles a los miembros presentes en aquel banquete, muchos de ellos miembros de la jerarquía religiosa: “Las prostitutas y los habitantes de Tiro y Sidón (fenicios, paganos para los judíos) os precederán en el reino de los cielos”.

Al respecto, si bien nuestra relación con todos los miembros del Instituto se ha transformado en virtual, y nunca fui por otra parte analista de todos ellos, puedo decir que, antes y ahora, me he propuesto darle a nuestras relaciones, sean presenciales o virtuales, una forma de proceder conducente a comenzar a beneficiar o continuar haciéndolo, sus condiciones psicológicas; y ahí estoy refiriéndome a aquello de mejorar las condiciones de la vida humana.

Yo no creo que sea estrictamente necesaria la relación directa cara a cara y cuerpo a cuerpo con el analista, para que este llegue a poseer la continencia y el diálogo, capaces de influir en la vida humana de otros.

Yo siempre recuerdo haber estado, en distintos momentos de mi vida, en dos playas que considero paradigmáticas: una de ellas, la Playa Grande en Mar del Plata, y la otra, las enormes playas de Necochea. Siempre recuerdo que en estas últimas para llegar a cubrir de agua todo el cuerpo, casi hasta la cabeza, tenía que caminar muchísimo porque la plataforma submarina es de pendiente lentamente progresiva, de modo que uno va sumergiéndose poco a poco; en cambio en Playa Grande, por lo menos en la época en que la he frecuentado, había partes donde uno a poco que entraba en el mar de golpe ya no hacía pie.

Bien, yo voy a proceder con todos los lectores del blog, muy lentamente, trabajando de una manera con la que sé, rompo y creo nuevas estructuras, para lograr cambios que beneficiarán las personalidades estratégicas, como las que pertenecen a mi Instituto, que intervienen en el cultivo de nuestra cultura. Es así como proveer de tratamiento psicoanalítico a hombres y mujeres que pueden llegar a ser futuros cónyuges, padres, educadores, etc., es básico para tener resultados positivos sobre aquellos subordinados a su formación. Me recuerda en este momento lo que dice Winnicott al referirse a su concepto de “madre suficientemente buena” y que puedo aplicarlo a cualquiera que ejerce como los docentes, y otros que no cumplen tan directamente, funciones estructurantes, como los abogados, arquitectos, etc.

La madre que no es suficientemente buena es aquella que tiene una grave distorsión de la personalidad que influirá negativamente sobre el desarrolló del hijo y otro tanto decir para los que ejercen la paternidad u otras funciones ya mencionadas. Es decir que si queremos mejores ciudadanos, hagamos extensivo a lo que dije con la madre, a padres, educadores, etc.etc. En una palabra les quiero decir que el que vaya leyendo detenidamente estos blogs, que trataré que sean breves, serán influidos por mí de una manera que quizás ni se den cuenta de los cambios profundos que se pueden producir en ustedes para su bien y aquellos que se les subordinan.

Esta es una advertencia inicial que creo tiene un valor didáctico para conducirse en las relaciones humanas y que va más allá del tratamiento en un cuarto aislado entre un analista y su analizado. Lo mismo decir para las otras díadas estructurantes.

Termino recordándoles que tanto en el tratamiento individual o grupal, como formas coloquiales, son básicas dos condiciones para aquel que se propone proceder como lo estoy llevando a cabo con ustedes: continencia y actitud didáctica, es decir, contener y enseñar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario