viernes, 23 de marzo de 2012

Transición entre la primera y la segunda parte de nuestro blog

Me referiré a las consideraciones que se pueden evocar antes de iniciar la segunda parte que se referirá al tema de mejorar la condiciones de la vida humana.

Tomemos el hecho de la destilación del petróleo crudo hasta alcanzar le etapa más gasificada (relacionada con la "sublimación" psicoanalítica). Si lo comparamos con el curso del desarrollo humano y su mente, podríamos decir que la energía original que interviene en el desarrollo humano, hasta alcanzar la mente (con sus tres atributos básicos: lenguaje, abstracción, conceptualización, como ya lo vimos an-teriormente), también supone un proceso de perfeccionamiento en el que querríamos insertarnos bajo el título de “mejorar la condiciones de la vida humana”.

Si es legítimo pensar, como lo digo en mi última obra de Espiritualidad, que nosotros con nuestra mente representamos el último eslabón en el curso de la Creación (la pienso como un proceso en marcha), podemos pensar que la obra de la Creación está lejos de haber concluido. Esto se observa en etapas más primarias de la creación y sino pensar en los terremotos y grandes cataclismos de la naturaleza, pero que todos, como ya dije anteriormente, parecen seguir el curso de la evolución; partiendo de la imperfecto para alcanzar algo mejor.

Hecha esta aclaración me atrevo a pensar, como antes en Espiritualidad lo demostré, que el Creador (o la Creación, mejor) hecha manos del hombre, como colaborador dotado de los atributos más elaborados en la Creación, lo dicho, al aportar, el lenguaje, la abstracción y la conceptualización; así como verlo también con ese desnivel, que parece ser la fuente de la Creación, que va de lo imperfecto a algo mejor.

Así se entiende que después de ser nosotros creados (ver Cap. 18 del libro De Jeremías en el Génesis), algunos, libremente eligieron, los escasisimos, el buen camino en la Creación, el de crear-con, y otros quisieron construir la torre que llegaría al cielo, es decir, pretender imitar el destino de los bueno y alcanzarlos: el crear-frente.Esos son "Los Hijos de los Hombres" o "Hijos de las Tinieblas, como a estos últimos los llamó Cristo, los cuales ejecutarían todos los males que nos acosan: delincuencia,perversiones de todo tipo, alcoholismo, tabaquismo, etc, etc. El escaso remanente bueno en el Antiguo Testamente, seráin llamados "Hijos de Dios", Y cristo los llamó "Hijos de la Luz".

Habría algo dinámico en esta forma de ver la Creación que explicaría las grandes calamidades que comete el hombre, opuestas a sus grandes logros, avances y perfeccionamientos observables en nuestra evolución.

Si no hacemos estas observaciones previas a entrar en una psicología de avance, no podemos vencer ese pesimismo que nos abate en relación a este tema al ver nuestro panorama actual.

!A trabajar entonces! y seguir en la meta del bien: “mejorar las condiciones de la vida humana”. Y aquí es donde se pone más de manifiesto nuestro papel de compartir la misma suerte creativa, el crear-con, ser consortes, y estar atados al mismo yugo esforzado del avance creativo (el “divinae naturae consortes”, de San Pedro, como nos lo enseño el buen sociólogo que es nuestro compañero de trabajo, Luis Mario Zuran). Como cónyuges estaríamos atados al mismo yugo de la Creación y como consor-tes, correríamos la misma suerte del Creador.

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