viernes, 20 de mayo de 2011

INGRESO A LA ETAPA PROPIAMENTE PSICOLÓGICA DEL BLOG

Creo que les advertí, y por si no tomaron nota se los repito, que después de haberles enviado durante bastante tiempo generalidades sobre mi obra, pensaba dedicarme a dos cosas: la primera, era volver más coloquial, más dinámica, y sacar de su estancamiento a mi pagina web; y la otra, era escribir una psicología que mejorara las condiciones de nuestra vida humana, tan atribulada y caótica – en todos los sentidos: político, social, moral y educativo.

Y hablando de la escuela, no he llegado todavía en este blog a tratar las propuestas que he manifestado en mis libros acerca de los cambios que deberán darse en las mismas para evitar que la sociedad caiga en estas situaciones tan calamitosas. Dado que pienso que todo debe partir de allí, de la EDUCACIÓN - con mayúsculas.

Pero mientras estaba escribiendo sobre las generalidades de mi obra se interpuso en mí, por las razones que ya expuse, y sobre las que volveré, el interés por la Espiritualidad - cuestión no tratada por el Psicoanálisis.

Lo cual desembocó en mi último libro “Meditación Trascendental cristiana var GRM”.

Así el hombre es espíritu, mente y cuerpo. En donde la Espiritualidad presenta un carácter básico.

Acerca del primer punto: las generalidades, por el momento he agotado todo lo que quería decir sobre mi obra.

Es decir que lo que va a seguir a continuación será la tercera etapa del blog: la propiamente psicológica.

Les recuerdo también que he insistido varias veces acerca de que aparte del enfoque psicológico del ser humano tenemos que atender simultáneamente el enfoque biológico, el tema del que se ocupa la medicina.

Y creo haberles dicho también, que de eso no me voy a ocupar, a pesar de ser médico, dado que no obstante haber sido diploma de honor y haber hecho mi tesis a los tres años de haberme recibido (cuestión excepcional dado que muchos médicos se llaman doctores sin serlo). Insisto, no habré de ocuparme de ello porque ese rumbo lo dejé hace tiempo para profundizar en la psicología.

Además, desde entonces, he venido a descubrir, a los 60 años de haber egresado, que la medicina ha dado un vuelco – químico – tan radical que actualmente no me sentiría capacitado para ocuparme del tema.

Me llevaron a este conocimiento: en primer lugar, para dar un ejemplo, el hecho de que a partir de los tiempos de mi egreso como médico, comencé a escuchar a los médicos jóvenes que analizaba y a los estudiantes de medicina, hablar de cosas que efectivamente no se conocían en mi época y que más bien en muchas de las materias básicas de la carrera, como histología y embriología, se hablaba más de estructuras que de funciones.

Recuerdo, por ejemplo, el caso de la célula, de la cual estudiábamos con mucho detalle las estructuras que la componían y que eran observables al microscopio, primero al común y después profundizábamos más con el electrónico. Pero en el transcurso del tiempo se hablaba menos de esto y se empezaba a oír que lo que antes eran estructuras objetivables, hoy se trata de hechos que más bien pertenecen a la química.

Para contarles una anécdota al respecto, me referiré a los cambios que fui notando en el lenguaje con el cual se me hablaba de esos temas, caso de los genes contenidos en las células sexuales, que yo había llegado a saber por los conocimientos de mi época, que nos diferenciábamos ambos sexos en las características del contenido y la calidad. Había dos tipos: los cromosomas X propios del sexo femenino y el cromosoma Y del masculino, y esto referente a los cromosomas sexuales, porque después estaba todo el resto de los cromosomas que determinan las características de otros órganos y funciones.

Pero a su vez, a estos médicos jóvenes les solía escuchar decir en lenguaje coloquial que el cromosoma Y contenido en el núcleo de la célula sexual masculina, el espermatozoide, acompañado del correlativo femenino X en todo hombre, era un cromosoma “trucho”.

Tanto me conmovió y movilizó esa repetida observación, que un día cansado de no poder entender qué significaba eso, y quizás a 40 años de haberme recibido; un día, me armé de valor y me decidí y fui a la cátedra de genética de la Facultad de Medicina donde había cursado esa materia y consiguiendo ser atendido por un genetista, le expresé en términos coloquiales lo que había oído decir.

Me contestó: “Bueno... Diríamos que el cromosoma X tiene un potencial genético superior al Y. Pero cuando se aparea con el Y el X disminuye su caudal genético.”

Al escucharlo quedé sorprendido de lo que oía porque yo como psicoanalista de niños, que conocía muy bien la relación madre - bebé, sabía, aunque nunca había inferido de esto nada importante, que la madre siempre alienta a su hijo varón a una superioridad, hasta exagerada, por ejemplo “vos sos mi varoncito, vos no vas a llorar, vos podés superar tal o cual obstáculo, etc.”

Es decir, que acá había una relación entre la genética, hecho biológico, y la psicología temprana. Después, continuando mis estudios de psicología, supe la verdad o creí encontrarme con la verdad y la razón del por qué se desvaloriza la importancia de la mujer y se enfatiza la del varón. Como si ya la biología sirviera como vehículo para enfatizar la importancia del varón aun en detrimento de la mujer. Y que esto pasa al inconsciente de la mujer y lleva a advertir que muchas de las razones por las cuales se quejan de la superioridad del hombre y que no las dejan surgir ya tiene raíces biológicas.

Este ejemplo lo doy para que me vayan acompañando en muchos de los enunciados que emito en este curso para darle un carácter más realista. Quizá esta sea la razón de que algunos de ustedes y sin que yo insistiera demasiado, me han hecho conocer que, como era mi deseo más ferviente, fueran ustedes a recibir este blog e irlo ordenadamente imprimiendo para tener una idea más realista del porqué muchas veces se enuncian como verdades incontrovertibles hechos que han ido siendo descubiertos.

Continuará...

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