Quiero terminar entonces con algo que descubrí, y vuelvo a insistir en la importancia que tiene, y es que en la MTC mía: lo primero es reconocer junto a quién estoy, y como Dios le explicó a Jeremías solo Él sabe qué directivas tiene para nosotros, no siempre vividas como gratas, y acá entonces le damos razón a la mística Cristiana de aquello “Hágase la voluntad de Dios no la mía” aplicable a momentos extremadamente angustiosos, recuerdo que la MTH ha sido recomendada por médicos de Harvard para personas con gran sufrimiento y que se dirigieron a Dalai Lama para realizar estas meditaciones. ¿Que pensarían de la que yo propongo?
Pero evidentemente en la meditación del nivel 1 no se llega al grado de entendimiento que cuando se emplea el lenguaje abstracto conceptual y verbal. Observen entonces que he citado pasajes que me han hecho pasar de una época muy primitiva a otra anterior, sin embargo creo para el que me entienda que lo que me interesa es captar el contenido. En una palabra, esa samaritana, que puede ser cualquiera de nosotros, estaba sufriendo y Cristo le pide que le dé su sufrimiento cuando le dice que le dé de beber. Este es un punto muy importante a retener el de reconocer al creador con el que nos vamos a comunicar. Que vamos a aceptar la voluntad de él que siempre será lo mejor para todos.
El otro punto que creo necesario recordar es que en ese momento incluso a pesar del sufrimiento que estamos viviendo debemos darle gracias de haber sido creados y que conociendo la calidad el creador debemos pensar que debe ser algo grandioso, que es la obra de la creación.
Otro punto importante es para qué nos pide ese “agua”, ese sufrimiento. Es algo que a mi juicio falta en la teología que conocemos y es que el hombre tanto en circunstancias de placer como de dolor es una fuente de energía. Otra cuestión importante es que esto me ha llevado a pensar en la enorme dignidad de la condición humana desde que somos el ultimo eslabón de la creación y seres que han logrado gracias al creador, alfarero, desde que tenemos pensamiento conceptual abstracto y el lenguaje para comunicarnos. Esto me conecta con otro tema bíblico la epístola de San Pedro (tener en cuenta que San Pedro sí conoció a Cristo, cosa que San Pablo no).
San Pedro dice, frase que conocí por el Lic. Zuran: “Divinae consortium naturae” que vendría a ser somos cónyuges, consortes, participantes de la naturaleza divina. Y que si bien no somos nosotros lo que la fabricamos sí somos el vehículo de ese riquísimo valor con el cual nosotros podemos comunicarnos, un encuentro. Y esto es muy arriesgado pero lo he pensado, si no llegamos a estar estrechamente relacionados con la naturaleza de Dios, esto también modifica la razón del para qué del sufrimiento.
Porque generamos energía y porque probablemente y esto ya es de ciencia ficción, la cual muchas veces resulta realidad, que ese sea la famosa Feliz vida eterna que se nos promete después de la muerte porque “cónyuges” quiere decir que estamos atados al mismo yugo de la creación, de crear. Consortes, que corremos la misma suerte. Esa es nuestra dignidad como seres humanos. En este momento quiero hacer una advertencia y es que consultando las Biblias comunes es que lo más que dice es que somos participes de la naturaleza divina, me parece mucho más comprometido decir cónyuges, consortes.
Hago notar al final la cantidad de textos, y en este momento que los dicto a Hernán yo también los traje a colación sin saber el orden en que iban a aparecer. Que todo está conectado y que son muchos los conocimientos que hay que tener: el psicoanálisis y la espiritualidad son fundamentales. Con esto quiero decir con todo respeto que Freud se quedo corto con aquello de terminar con “Hacer consciente lo inconsciente”. O quizás se trate de explicar ese hacer consciente lo inconsciente. Es difícil. Pero esto demuestra la calidad de la exigencia del creador porque esos seres que somos nosotros quizás hemos sido creados para ser con Él los habitantes de ese mundo que siempre deseamos que no tenga las características que en este momento vivimos en este país, de decadencia y corrupción.
Cuenta mucho también el bachillerato que me permitió aunque muy limitadamente conocer algo de la cosmología del universo, donde ahí si hay un orden que comparado con el desorden escandaloso de la vida humana nos hace dar cuenta que estamos llamados a enriquecer algo que ya de suyo es muy rico aunque parezca que un terremoto o un Tsunami u otra catástrofe de la naturaleza son menos escandalosos que las de la moral humana. Porque esta última nos muestra el fracaso de un plan prospectivo y lamentablemente nos tenemos que conformar cuando queremos admirar los derechos naturales y se advierte la perversidad de los seres humanos que se ponen a la altura de Dios en vez ponerse a su servicio.
viernes, 17 de diciembre de 2010
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