viernes, 12 de noviembre de 2010

Sobre abordar la Espiritualidad

Hay algunos elementos en la historia de mi vida que me llevaron, y aún me llevan, a darle importancia a la espiritualidad en psicoanálisis no obstante el ateísmo que prevalece en él y hasta en el mismo Freud.

Creo ya haber insistido, en su momento, en que hay cinco elementos básicos que ya venían siendo la causa de una tentación a abordar el tema: Mi formación religiosa muy intensa, pre-analítica, y que incluso he llegado a darme cuenta, y ustedes lo saben, que esa forma de manejar la espiritualidad en mí, ha sido un factor importantísimo en mi lucha por la salud mental conquistada en el análisis de muchos años, que luego se convirtió en autoanálisis, y que prosigue en el hecho de ejercer el análisis clínico y la docencia, que serían el grado de maduración mental que ha permitido llegar a mis 85 años estando muy bien desde le punto de vista psíquico. Cuando a los 33 años antes de analizarme caminaba hacia un precipicio. Sobre esto ustedes saben, así que no lo voy a repetir.

El segundo es la lectura de Víctor Frankl que fue un psiquiatra mal visto en general por el psicoanálisis y, como ya les he dicho a ustedes en otras obras, me llamó mucho la atención que él dijera, teniendo experiencia personal sobre el tema, que sólo sobrevivían en los campos de concentración, donde él mismo estuvo, aquellos que tenían un sentido espiritual de la vida, y además me apasiona esa idea que él introduce de encontrarle un sentido, (supongo que hasta trascendente), a la vida humana en todas sus manifestaciones, en la salud y en la enfermedad.

El tercer factor que me determinó. y que no me he cansado de repetir, es la confesión del Capitán Rómulo Nazar, y el grupo puede dar testimonio de que sucedió en una de nuestras reuniones, de que él salvó un buque de gran envergadura en un gravísimo temporal en el triángulo de las Bermudas, porque como le confesó a media voz a su segundo en el mando, en el momento culminante de la tempestad, consideraba que iba a poder salir de esa situación de peligro solo gracias a su unión con Cristo. Me conmovió tanto que alguien de la calidad moral de un capitán de su envergadura hablara de algo que para el vulgo es cosa de viejas beatas.

Y el cuarto es la insistencia con que vienen saliendo varios artículos que sigo con mucho interés en La Nación acerca de las investigaciones llevadas a acabo por calificados investigadores médicos de Harvard de proponer la asistencia espiritual de los enfermos. Pero lo que me movió a pensar sobre el tema es que ellos para realizar su investigación de espiritualidad (especificando: la meditación trascendental) recurrieron al Dalai Lama, un líder religioso budista. Y fue allí donde me dije: “Si nosotros tenemos un acervo de formación heleno-judeo-critiana tan rico no necesitaríamos sino ver de exhumar del olvido en que tienen las ciencias el uso de la espiritualidad, que ha sido dejada de lado muchas veces por considerarla reñida con las ciencias”. Esos descubrimientos que verificaron que efectivamente el abordaje espiritual beneficiaba a los enfermos.

Por la época en que yo tenía más interés en este tema, en una visita casual a Londres, y por concurrir a misa a la Catedral Católica de Westminster encontré en la venta de folletos sobre temas religiosos un cuadernillo que aun conservo escrito por un contemplativo que se titulaba “Meditación trascendental”(Que así se titula la budista) pero “de orientación judeo-cristiana”.

El quinto, por lo que leí en La Nación en un artículo muy breve acerca de aquel periodista que le preguntó al gran Einstein por qué siempre estaba averiguando o investigando sobre el origen de la física y él respondió: “porque quiero averiguarle los secretos al viejo” y aclara el periodista que se debía entender lo del viejo como tratándose de Dios. ¿Y no es acaso también ese mi mayor interés?

No hay comentarios:

Publicar un comentario