COMPARACIÓN ENTRE LA MEDITACIÓN TRASCENDENTAL HINDUISTA Y LA MEDITACIÓN TRASCENDENTAL CRISTIANA.
Referencias:
MTH Meditación Trascendental Hinduista.
MTC Meditación Trascendental Cristiana (en realidad judeo-cristiana)
Para terminar haré una síntesis comparativa entre la MTH, la MTC y la que propongo desde el psicoanálisis.
Para la primera comparación entre la MTH y la MTC propongo la lectura del opúsculo del carmelita descalzo (“Contemplative Meditation for all. How to do it”. By Father Matthew O.D.C. London. 1979 - la que me puede ser solicitada, dado que no creo que se consiga en la Argentina) e igualmente la Introducción a la Filosofía de Jacques Maritain del Club de Lectores de 1944. Buenos Aires.
De la primera lectura se extrae que en el hinduismo se propone utilizar como mantra, una palabra o proposición determinada. Se lee en el librito del carmelita descalzo: “Mantra es del sánscrito e indica una palabra o frase, o simple pensamiento no expresado en palabras, o un cuadro pictórico evocado, no examinado en detalle. Si se trata de una palabra o frase se la debe repetir constantemente en la mente sin pensar acerca de su significado; es importante tener en cuenta esto último. Se la retiene en la mente con el fin de aquietar la imaginación. Es algo propuesto a la imaginación para aquietarla. Tiene una clase de efecto hipnótico o de efecto paralizador sobre la imaginación. En este estado una persona de ninguna manera cae en un estado hipnótico”.
Una vez evocado el mantra, no se le debe prestar atención, sino más bien esforzarse por desprenderse de él (en psicoanálisis diríamos, descatectizarse de él).
Como psicoanalista, pienso que hacer esto es opuesto a lo propuesto por Freud; hacer consciente lo inconsciente, que consiste en dejar la imaginación libre y permitir el acceso a la consciencia de todas las evocaciones que surjan, sin ofrecer resistencia a ninguna. Esto es para Freud, la forma de llegar a prácticamente “vaciar” el inconsciente reprimido o, por lo menos, si el rechazo no fue originalmente tan enérgico, de enviar los contenidos conscientes al pre-consciente. Esta defensa es conocida como supresión (o sofocación como la traduce Etcheverry en la versión freudiana de la Editorial Amorrortu).
Hacerlo (para que permanezca reprimido o simplemente suprimido) es exponerse a incrementar el potencial del inconsciente, el cual buscará canalizarse en cualquiera de las tres áreas de la conducta (mente, cuerpo o relaciones sociales), en perjuicio del bienestar personal.
La diferencia entre la MTH y la MTC, es que en la segunda se utilizan como mantra, ideas, pensamientos o reflexiones, tomadas del acervo bíblico y doctrinario de la religión judeo-cristiana (por ejemplo, temas por mí utilizados: el del crisol del libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento, pasajes y parábolas evangélicas, etc. etc.).
Quien lea el librito del carmelita descalzo verá que este último lo que hace lo toma del hinduismo y lo recomienda para “vaciar” la mente y así autocontrolarse.
Mi proceder, llevado por el psicoanálisis, es opuesto en cuanto a la forma de tratar las ideas o reflexiones evocadas, pero de igual contenido que los del carmelita.
Se somete el mantra (si se quiere seguir utilizando esta palabra), al trabajo elaborativo (“working throught”), o sea, a dejar entrar en la consciencia todas las evocaciones procedentes de contenidos tomados de reflexiones anteriores o surgidas en el momento de la contemplación.
Como dice el mismo Freud se las deja transcurrir libremente entrechocando o combinándose unas con otras hasta desgastarlas. Freud acá habla de “olvido”, pero con la salvedad que quedarían almacenadas para ponerse al servicio de nuevas evocaciones y obtener más avances en el conocimiento. Junto a esa actitud cognoscitiva se da paralelamente la entrega al forjador (Dios) de la energía (placentera o displacentera) adjunta a las ideas y reflexiones.
Como se ve, las dos primeras son metodologías excluyentes y la mía incluyente y resolutiva. El peligro de las primeras es que aumentan el caudal (volumen) del inconsciente reprimido dejando al aparato psíquico expuesto a incrementar actividades innecesarias, en la mente, el cuerpo y las relaciones sociales, superfluas, parásitas, perturbadoras; con características neuróticas o aun psicóticas (caso de los delirios y alucinaciones).
Tener en cuenta que la temática evocada en los mantras es motivada por razones personales inconscientes que determinan asociaciones de ideas, que una vez rechazadas (neurótica o psicóticamente) serán la razón energética para arrastrar al aparato psíquico a distintas perturbaciones que empeorarán las condiciones psíquicas del que recurre a la meditación trascendental. En cambio, en la resolutiva que propongo el caudal energético se resolverá desde que libera mente, cuerpo y relaciones sociales de cargas superfluas y hasta nocivas. En sentido sobrenatural (teológico) pone a disposición del creador energías psíquicas y espirituales que Él emplea en la creación que trasciende de nosotros (estamos rodeados de creaciones hasta descomunales y anteriores a la existencia del hombre mismo); cuando el hombre aparece sin duda aumenta el acervo creativo enriqueciendo la creación (con el pensamiento conceptual que lo caracteriza).
De manera que estamos frente a la posibilidad de elegir entre:
- un método liberador y sanador.
- un método obstructivo y patogénico (enfermante).
viernes, 26 de noviembre de 2010
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