viernes, 24 de septiembre de 2010

Una introducción a la Psicosomática en Psicoanálisis (Parte 1).

Estimados lectores: Este envío tiene dos objetivos. Uno de ellos es actualizar, dinamizar y poner más cerca de ustedes, mi página web arrinconada en Internet. Y segundo, proveerles de un curso de psicoanálisis que, desde que está dictado por un psicoanalista de niños, abarca el estudio de la personalidad (esto interesa a pediatras, abogados, psicólogos, maestros, padres, adultos, jóvenes, etc.), desde antes del comienzo de la vida misma del individuo, es decir, las circunstancias que operan durante la vida intrauterina.

Esto da a entender que los que lo impriman y encuadernen en la forma que siempre aconsejo, contarán con un material donde podrán consultar muchos temas referentes al origen, evolución y desarrollo de la persona humana; sin descartar que en su momento también nos referiremos a las perturbaciones de esos hechos aludidos que configuran la psicopatología.

Será completo cuando les remitamos, y esto no sé cuando lo haremos, pero no deberá omitirse, el índice temático de todo lo dicho hasta el momento o de toda la obra en su totalidad.

Por eso en el blog de hoy quiero abordar un tema, que será divido en tres partes, un tema que tratará como lo señala el título una INTRODUCCION A LA PSICOSOMATICA EN PSICOANALISIS, y en el que voy aprovechar un hecho de actualidad que nos va a permitir tener un material casi verídico (porque siempre todo lo que el psicoanálisis ha ido descubriendo ha sido refutado por algunos – Mario Bunge, arquetípico – como no científico por no operar en su metodología de demostración de los hechos con la investigación empírica).

Me refiero a la personalidad de Néstor K. Primero voy a comenzar por señalar los hechos acaecidos, lo que está admitido (sin entrar en temas políticos) por distintas personas capacitadas y por él mismo.

Voy a señalar algunos datos relevantes de su personalidad y de su sintomatología vivida en estos días. Para empezar por esta última, quiero aprovechar para recordarles, para aquellos que no lo saben, que un psicoanalista argentino, Pichón Rivière, fundador de la psicología social, considera que toda conducta humana se expresa a través de tres áreas de la personalidad: El área 1, de la mente, el área 2, del cuerpo y el área 3, de las relaciones sociales.

Del área 1, de la mente, podemos decir, que es aquella con la que podemos llegar a resolver, si seguimos las enseñanzas de Freud, nuestros conflictos, angustias o cualquier forma de expresión emocional o física (esto es lo que se llama en psicoanálisis “elaboración psíquica”), pero también es el área, cuando no está bien estructurada desde la infancia, con la que el sujeto expresa grandes distorsiones de su pensamiento. El área 2, del cuerpo, es el vehículo de las funciones fisiológicas del organismo, de los distintos sistemas o aparatos que conforman nuestro cuerpo y donde también pueden presentarse perturbaciones, netamente patológicas (caso de la colitis, del colon irritable y quizás también la colitis ulcerosa del personaje que hemos decidido hoy tratar, no con fines políticos, repito, sino analíticos y didácticos, para que pueda serles útil a ustedes).

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