Uno de ustedes, al leer la última publicación realizada acerca de la consistencia de la madurez, nos hizo la siguiente observación:
"No sé que opinarán ustedes al respecto, pero a la madurez la veo como a una zanahoria a la que nunca se alcanza. Me puedo aproximar, pero no llego. No creo que nadie llegue a ese estado ideal porque lo veo como un objetivo, una tendencia, un lugar a donde acercarse, pero al que nunca vamos a poder llegar. Es parecido al concepto de felicidad."
Nosotros le contestamos del modo que sigue, y nos pareció muy correcta su pregunta, y muy grata, porque veo que hay algunos de ustedes que me demuestran un interés y que al participar me hacen profundizar en los temas.
Totalmente de acuerdo en que la madurez y la felicidad son como las dice: el burro tras la zanahoria.
Y pienso que esa es la idea del Creador, o del Destino, y del Psicoanálisis, acerca de las razones para crear al hombre, y la realidad humana: esa mezcla de bien y mal, porque cuando ambos ingredientes se mezclan bien surge "la creación" en base a la cual se da el crecimiento en que colaboramos con la acción creadora.
La consistencia de la Madurez está en el movimiento creador, y no en un estado ideal. Como dice uno de mis aforismos "Todas las virtudes del hombre tiene un origen bastardo" (al respecto, les sugiero que se tomen el trabajo de averiguar en la vida de cada uno de los grandes hombres de la Historia de la humanidad, qué hechos personales y reflexiones los acosaban, y que con lo que crearon lograron hacer menguar, por ejemplo, tengo entendido que Pasteur, les recuerdo el descubridor de las vacunas y quien termina con la enfermedad de la rabia, tenía una gran preocupación dolorosa por los niños que morían por la rabia).
viernes, 10 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario