Ante todo es necesario aclarar que este curso en forma de blog está escrito estrictamente para el futuro y un futuro al que se podrá llegar o no.
Quien lea toda mi obra se encontrará, al tratar de la escuela y de la educación, de grandes modificaciones, como esa de implantar la Comunidad Terapéutica, como sistema escolar (en las tres instancias de la enseñanza: primaria, secundaria y terciaria).
(Ver mis libros IV “Educación y Etica” y VII “Escuela para Padres”).
Recién entonces lo que se enseñe y cómo se enseñe tendrá influencia en el cambio estructural de las generaciones del futuro, que entonces estarán capacitadas para gestar personas que no tengan necesidad de tomar los caminos que en este momento pertenecen al orden de las psicoterapias, basadas en modificaciones de la continencia y la didáctica, desde el nacimiento del individuo y con la intervención de padres capacitados a su vez desde su principio.
Me baso en las tres áreas del Malestar en la Cultura de Freud, una sola de las cuales (la que tiene que ver con las relaciones humanas) podría llegar a ser beneficiosamente modificable por la mano del hombre.
Habrá entonces un encuentro analógico entre la educación del hogar y la que imprime la escuela, con la que hasta ahora está en manos de las terapias de corte dinámico. Y de éstas especialmente las que aceptan la existencia del inconsciente, como el, psicoanálisis y como las que se limitan a nivel de la consciencia como es la cognitiva. Sin profundizar en cuanto a los detalles que las diferencian, se podrían considerar las líneas de dos grandes psicoanális generadores de las escuelas clásicas.
Una Melanie Klein, en Inglaterra, y sus seguidores, que se mantuvieron adheridos a la importancia del inconsciente, tal cual lo describiera Freud, en el armado y explicación de las conductas humanas, y la otra, Anna Freud, mejor adoptada por la escuela americana de psicoanálisis, y más inclinada a evaluar las conductas humanas en su nivel consciente (la ego psichology).
Pero se trate de un enfoque o del otro, sin duda la visión que propongo se adhiere a ambas líneas y en esto no hago más que seguir el pensamiento del mismo Freud quien cuidó no olvidar la trascendencia de la consciencia no obstante haber él enfatizado la importancia de los hechos de naturaleza inconsciente.
Yo las haría pertenecer a ambas, no obstante, a la psicología dinámica desde que las dos proponen el logro de estructuras dotadas de una forma (suerte de “hardware”) y funcionamiento (“softward”) que parecen organizar y poder trabajar mejor la conducta humana individual (psicología humana propiamente dicha) y social (sociolgía dinamica), como propuesta ampliada para la vida humana futura.
En cuanto a Lacan, confieso no conocerlo mucho. Cuando ingresé en mi formación como psicoanalista en el año 1969 no era aún aquí muy conocido. A eso se agrega, además, la dificultad para entenderlo y la natural resistencia a algo nuevo y muy distinto de lo clásico. Quizás los nuevos analistas se interesarán con este autor que pareciera para nosotros conducirnos a un cambio total con abandono de nuestros conocimientos clásicos.
martes, 22 de diciembre de 2009
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