En realidad ya el título del BLOG lo conecta con el de mi sexto libro publicado por la Editorial Dunken (Mis Contribuciones al Pscicoanálisis y sus Aplicaciones. La Psicología del Tercer Milenio. 2005) y donde se sintetiza la totalidad del contenido de mi alrededor de cuarenta libros, algunos ya editados y otros impresos en computación o encuadernados en anillado. Se trata de síntesis que remiten al libro (editado o no), con el paginado respectivo. Esto permite al lector tener acceso a las ideas del autor, en su aparición original.
Las Comisiones (del Instituto Interdisciplinario para Profesionales y otros – INTERPRO) se irán publicando, comenzando como al fundarse cada una, por su prólogo con la declaración de principios que la justifica y con la contratapa del folleto donde se la sintetiza (se pueden adquirir en anillado metálico)
Que surja en nuestro país un aporte, nacido en el psicoanálisis, que parece tratarse de algo de mucha trascendencia cultural, que va más allá de lo que comenzó siendo algo que provino de la psiquiatría y dedicado a las perturbaciones de la mente, parece explicarse por el temprano ingreso del psicoanálisis entre los recursos que ya el pueblo argentino pareció reconocer útil para mejorar, en primera instancia, la educación del niño, una mejor adecuación del individuo a la vida y también la misma medicina con su avance y dando muestras de buscar en la psicología freudiana una amplia y profunda colaboración.
Un gran cambio es el del reconocimiento que la medicina de alto nivel en los centros internacionales, ha ido reconociendo: la necesidad de una vuelta al uso de la espiritualidad tan utilizada en el arte primitivo de curar. Quiere decir que el tan enfatizado ateísmo de Freud deja de ser tan categórico si se lo juzga desde su intento de proveer a la mente humana de los recursos que antes los obtenía desde la ética religiosa y sustituida ahora por una psicología más profunda, organizada y dinámica, como la psicoanalítica, que ha provisto de un mejor conocimiento de la estructura mental humana que conduce a conocer mejor como, y así también poder enderezar mejor, las conductas desviadas del hombre.
Tengo entonces que saltar, como lo sospechaba de antemano, a ese viernes veinticinco de enero en Buenos Aires de 2001, para escuchar, en los “cacerolazos” y Asambleas del Pueblo, por primera vez un pensamiento y sentir, como el que proveían los grandes avances culturales en la historia (revolución francesa, por ejemplo), pero esta vez felizmente despojado de odio, violencia y muerte.
viernes, 13 de noviembre de 2009
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